Reiki, una forma de potenciar nuestra energía vital universal
La energía vital universal o el reiki, es una práctica que busca la sanación y equilibrio del paciente armonizando enfermedades, desequilibrios físicos, mentales y emocionales.


Los practicantes equilibran al paciente a través de la imposición de manos, canalizando la energía vital universal
Sandra Yepes, practicante desde hace 12 años, explica que para empezar se debe hacer una iniciación a través de unos maestros. “Viene el profesor, se hacen 4 sesiones de 6 horas, en las que se practica la relajación, se hacen conexiones y se abren los canales de energía”
“Las manos se colocan en ciertas áreas: ojos, laterales de la cabeza, pecho, abdomen y espalda, a veces, en rodillas y pies. Una sesión dura una hora, hora quince minutos, porque en cada imposición son 4 minutos”, concluye
El reiki cuenta con cinco principios básicos que deben ser parte de un ejercicio diario de purificación y crecimiento. Al hacerlos se producen cambios beneficiosos tanto en quien los practica como en las personas que los observan. Los principios son: • solo por hoy: solo existe un presente, el pasado es un sueño y el futuro depende del presente; se debe mantener la mente en el presente, porque lo que se es en el presente se será en el futuro, aseguran las teorías de esta técnica
• No me preocupo: preocuparse por lo que ya pasó o no ha pasado solo causa daño y es una pérdida de tiempo. Se debe apartar el miedo y continuar viviendo. • Honra a padres, maestros y mayores: estas personas son una guía moral y ética, se debe respetar a toda persona que pueda enseñar o aportar algo para la vida
• Con agradecimiento: ser agradecido es una virtud. Al sonreír y agradecer por lo que se recibe, el universo se complace y entrega más cosas, sin embargo, si no se agradece dejarán de llegar las cosas. • Gana tu sustento honradamente: al trabajar con amor y honestidad para aportar al mundo, como ser humano se logra abandonar la mentira y la estafa. Los practicantes del reiki invitan a ser amables y respetuosos. Una cara sonriente puede provocar mucha luz, amor e irradiar felicidad; una palabra amable puede alegrar a una persona. Los budistas dicen “sonreír a pesar de las adversidades”, es decir, cultivar el hábito del contento
Por: María Camila Idrobo / @MaryIdrobo Politécnico Grancolombiano / Sala Contacto




