La ONU afirma que es urgente asistir a las víctimas de la violencia en Siria y la UE sanciona bancos del régimen
El Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU inauguró hoy su primer periodo de sesiones del año volcando su atención en Siria.
El Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU inauguró hoy su primer periodo de sesiones del año volcando su atención en Siria, donde continúa la violenta represión de la población civil por orden de las autoridades, a las que se reclamó que permitan el acceso humanitario a las víctimas. En una primera declaración, la presidenta del CDH y embajadora de Uruguay, Laura Dupuy Lasserre, dijo que se espera "una respuesta positiva" de las autoridades sirias para que las organizaciones de socorro puedan asistir a los civiles afectados. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Sociedad de la Media Luna Roja siria negocian con los actores armados en Siria la entrada de su personal para proveer de ayuda esencial a los residentes en las zonas bloqueadas por las fuerzas de seguridad, auxiliar a los heridos y retirar cadáveres, pero tras haber obtenido garantías el sábado durante un par de horas, ayer no pudieron entrar en la zona asediada. Como representante del país anfitrión, el ministro suizo de Asuntos Exteriores, Didier Burkhalter, formuló una severa condena a la violación de los derechos humanos de la población civil en Siria y reclamó que ésta cese. Asimismo, solicitó al Gobierno de Bachar al Asad que colabore con la misión de investigación creada por el CDH y cuya tarea es establecer los hechos y las responsabilidades de las violaciones de los derechos fundamentales. Burkhalter pidió también que "se permita que los agentes humanitarios puedan acceder a las poblaciones afectadas y trabajar sin cortapisas para reducir sus sufrimientos". En ese sentido, expresó el respaldo de Suiza a la propuesta del CICR relacionada con una tregua humanitaria. No obstante, incidió en que no habrá una solución a la crisis en Siria que no pase por un dialogo que incluya a todas las partes y, para ello, ofreció la colaboración de su país. Justamente, el CDH dedicará la primera parte de su reunión de mañana a debatir exclusivamente sobre la situación en Siria. A ese respeto, la embajadora Dupuy señaló que espera que "este debate urgente transmita un mensaje fuerte y unánime de la comunidad internacional de condena a la violencia y a la represión por la fuerza de la disidencia y la población civil". En una declaración, recordó que el punto de origen de los once meses de violencia armada en Siria estuvo en "reclamos legítimos populares de mayor democratización y respeto de los derechos humanos". La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, también se felicitó de la celebración de la sesión especial sobre Siria. Sobre el funcionamiento del CDH, Pillay se refirió a la necesidad de mejorar su mecanismo de seguimiento, de modo que cuando adopte decisiones y pida a un Estado que actúe concretamente para resolver una situación de abuso pueda asegurarse de que el país en cuestión cumple lo que se le ha pedido. El CDH, recalcó la alta comisionada, "no ha desarrollado maneras de resolver el caso de Estados, incluso entre sus propios miembros, que incumplen con cooperar con el Consejo, con sus mecanismos subsidiarios, otras agencias de la ONU y mi oficina". A este nuevo periodo de sesiones del CDH, que se prolongará hasta próximo 23 de marzo, asisten unos 90 ministros de todo el mundo que se dirigirán al plenario durante los tres primeros días de reuniones. Nuevas sancionesLa Unión Europea (UE) ha aprobado hoy una nueva ronda de sanciones contra el régimen sirio que afectará entre otros al Banco Central, a siete ministros del Gobierno y al comercio de metales preciosos. Además, se prohibirán los vuelos de carga procedentes de Siria u operados por aerolíneas sirias, todo en un intento por estrangular las vías de financiación del régimen y forzarle a detener la violencia. Las nuevas medidas, que ya habían sido pactadas previamente, han sido aprobadas por los ministros de Exteriores europeos en un punto sin debate al inicio del encuentro que celebran hoy en Bruselas. Con ellas, siete miembros del Ejecutivo de Damasco verán sus activos en Europa bloqueados y tendrán prohibido entrar en suelo comunitario, castigos que ya sufrían cerca de un centenar de individuos considerados responsables de la represión en Siria. Además, se congelarán parcialmente los intereses y las transacciones del Banco Central del país, dejando una serie de excepciones para permitir el "comercio legítimo", según fuentes comunitarias. También con el objetivo de dificultar la financiación del ejecutivo de Bachar Al Asad, Europa dejará de comerciar con oro y metales preciosos con las autoridades y vetará los vuelos de carga procedentes de Siria u operados por aerolíneas sirias. Sí se aceptarán los vuelos de pasajeros y los mixtos con el fin de permitir que los ciudadanos europeos que están en el país regresen a sus lugares de origen. Los ministros de Exteriores, a su llegada al encuentro, han insistido en la necesidad de seguir aumentando la presión sobre el régimen sirio mientras no detenga la violencia. "Cuando vemos al presidente Al Asad sonreír mientras vota en su referéndum, que es un mascarada siniestra, no podemos más que indignarnos porque las bombas siguen cayendo sobre Homs y otras ciudades", ha dicho el francés Alain Juppé. También rechazó esa consulta organizada ayer por Damasco el ministro británico, William Hague, quien aseguró que el referéndum constitucional celebrado "no ha engañado a nadie", dado que "se han abierto los colegios electorales pero se sigue abriendo fuego contra los civiles". "El país no tienen ninguna credibilidad a ojos del mundo", enfatizó. Hague indicó que las nuevas sanciones de hoy "seguirán recortando las bazas del régimen (sirio) para financiarse", después del corte impuesto por la UE a las exportaciones petrolíferas de ese país en una ronda precedente. Los ministros dejaron también claro que la opción militar está descartada en Siria y subrayaron la necesidad de hacer llegar ayuda humanitaria a la población. "No hay una solución militar a este conflicto. Sólo la opción política de seguir presionando, reforzando las sanciones, animando a la oposición a que esté unida", señaló el ministro de Asuntos Exteriores danés, Villy Søvndal.




