Hablemos sobre la muerte
Para la gran mayoría de personas resulta difícil hablar sobre la muerte, este tema es considerado como un tabú o de mal gusto, pero es algo que nadie puede evitar desde el mismo momento en que se nace, es lo único realmente seguro que tiene el ser humano en su transcurrir, sin embargo este hecho adyacente e inherente de cada persona, necesita ser asimilado para poder vivir de una mejor forma. Cuando se es niño se aborda la muerte con inocencia, una concepción distinta a cuando se llega ser adulto, además la sinceridad de un niño como fuente de aprendizaje es despreciada por los adultos con necedad. Sí se le preguntase a un niño ¿qué es la muerte? Con seguridad respondería, no sé; por lo contrario si un niño le pregunta a un adulto sobre el por qué ha muerto su ser querido, sus respuestas por lo general resultan siendo confusas, evasivas o asociadas al cielo, el infierno o el purgatorio. La ausencia de seguridades en la educación de un niño que descubre la muerte se convertirá en una carga de angustia cuando se haga adulto, fruto de unas explicaciones poco esclarecedoras.

Hablemos sobre la muerte
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Para la gran mayoría de personas resulta difícil hablar sobre la muerte, este tema es considerado como un tabú o de mal gusto, pero es algo que nadie puede evitar desde el mismo momento en que se nace, es lo único realmente seguro que tiene el ser humano en su transcurrir, sin embargo este hecho adyacente e inherente de cada persona, necesita ser asimilado para poder vivir de una mejor forma
Cuando se es niño se aborda la muerte con inocencia, una concepción distinta a cuando se llega ser adulto, además la sinceridad de un niño como fuente de aprendizaje es despreciada por los adultos con necedad. Sí se le preguntase a un niño ¿qué es la muerte? Con seguridad respondería, no sé; por lo contrario si un niño le pregunta a un adulto sobre el por qué ha muerto su ser querido, sus respuestas por lo general resultan siendo confusas, evasivas o asociadas al cielo, el infierno o el purgatorio. La ausencia de seguridades en la educación de un niño que descubre la muerte se convertirá en una carga de angustia cuando se haga adulto, fruto de unas explicaciones poco esclarecedoras. A continuación les presentamos las ideas principales abordadas durante el programa:“Los niños son los que más saben sobre la muerte, la miran con ojos transparentes, sin prejuicios y miedos” Javier Darío Restrepo periodista experto en ética periodística, catedrático de las universidades Javeriana y de los Andes. Fue miembro fundador de la Comisión de Ética del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura. Existe un prejuicio cultural con un componente religioso sobre la muerte, interiorizado a través de la cultura, la mayoría de las civilizaciones después de la muerte se niegan a aceptar que todo termino y es cuando aparecen expresiones de inmortalidad o de la otra vida que es el comienzo de la vida misma, que no es más sino la acumulación de una vida previa que se ha venido construyendo “desde la fe ve uno la muerte como la puerta que se abre para otra existencia” concluyó Restrepo
Gloria Gómez Coordinadora General de la Asociación de Familiares de detenidos, desaparecidos ASOFADES. “Un niño asimila la muerte como un evento, no le teme porque no sabe que causa el dolor”. Cuando las personas son desaparecidas forzosamente y mueren por esta causa, los familiares se resisten a creer que han muerto y conservan la ilusión de verlos regresar “porque vivos los queremos, porque vivos se los llevaron”, para los familiares de los desaparecidos no es asimilable el hecho de ver muerto a su ser querido, por esto sigue siendo vigente la lucha de amor y resistencia, mantenerlos vivos es posible por ese amor. Afirmó Gómez
Esperanza Pérez, Socióloga, Terapeuta de Familia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Para los adultos la muerte es algo inaceptable, que no vamos a poder superar y todas estas construcciones de las personas mayores llegan a los niños “aceptar no significa olvidar, el duelo es permanente si se habla de recordar, porque no es obligatorio olvidar, en esta medida es para siempre” cada persona vive la muerte de una forma diferente “si construimos e inventamos historias menos dolorosas podemos vivir la vida con menos sufrimiento y que los que nos rodean van sufrir menos viéndonos así”. Puntualizó Pérez
Santiago Rojas nos cuenta su experiencia de cómo ha vivido el hecho de perder sus familiares en la tragedia de Armero “además de perder mi familia perdí un futuro unas expectativas, un contexto donde había desarrollado mi vida, hemos ido elaborando el duelo durante 25 años” cuando las personas ven la muerte como un fin definitivo, termina siendo caótico, sin embargo las personas que tiene creencias espirituales pueden tener más tranquilidad frente a las personas que tienen creencias religiosas “cuando la religiosidad es bien entendida, la muerte es asimilada como un estado de trascendencia y cuando la religiosidad es mal entendía con sentimientos de culpa, de rabia de caos, la muerte puede llegar a ser muy angustiosa, porque va haber condenación de sí mismo”. INVITADOS• Javier Darío Restrepo. Javier Darío Restrepo periodista experto en ética periodística, catedrático de las universidades Javeriana y de los Andes. Fue miembro fundador de la Comisión de Ética del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura. • Gloria Gómez. Coordinadora General de la Asociación de Familiares de detenidos, desaparecidos ASOFADES
• Esperanza Pérez. Socióloga, Terapeuta de Familia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar
“En Familia”, vive la vida con Bienestar, bajo la dirección y conducción de Judith SarmientoAcompáñenos todos los domingos a las 9 de la mañana por la emisora básica de Caracol Radio, en los 100.9 FM; por Radio Recuerdos en 6 90 AM y a través de nuestro Real Audio en la pagina www.caracol.com.co




