De Caucasia a Medellín
El Bajo Cauca antioqueño eran praderas verdes y fértiles en donde se alimentaban rebaños de novillos del color de las rocas, y se cultivaba algodón y se recogía arroz.


El Bajo Cauca antioqueño eran praderas verdes y fértiles en donde se alimentaban rebaños de novillos del color de las rocas, y se cultivaba algodón y se recogía arroz. El Bajo Cauca eran ríos y ciénagas y lagunas de aguas turbulentas a las que se les pescaban bocachicos y sábalos. El Bajo Cauca es ahora el botín de una batalla en la que se dispara sin piedad y en la que se destruye la vida sin misericordia. Una región tomada por el pavor de las metrallas y de las granadas en donde miden fuerzas las nuevas bandas que han emergido después del paramilitarismo que por allí se gestó
Toda esa guerra de fortuna que se libra en el Bajo Cauca ha hecho metástasis por toda la zona norte de Antioquia y, por reflejo, tiene que ver con lo que pasa en las barriadas de la comuna trece de Medellín. Unos barrios que antes eran casitas como de pesebre, niños a las escuelas, y quebradas y cañadas y mamás y papás que luchaban todos los días y todos los días mantenían la dignidad y la esperanza
Ahora los barrios de la comuna 13 son, como los pueblos del Bajo Cauca, territorios tomados por el pánico
Puntillazo. La radiografía de lo que pasa en una y en otra zona de Antioquia; las similitudes entre el incendio del Bajo Cauca y el infierno de las barriadas del occidente de Medellín, quedan para el registro de la historia que se vivie ahora en el informe de Fidel Franco, enviado del servicio informativo de Caracol a esas regiones del conflicto.




