Lo que nos dejó la sede del mundial 'Colombia 1.986'
A propósito del mundial que ya vive en Sudáfrica, un país por el que nadie daba un peso, ni un yen, ni un dólar, ni un euro de los verdaderos, y muchos menos de los falsificados, de los “made in Colombia”.


A propósito del mundial que ya vive en Sudáfrica, un país por el que nadie daba un peso, ni un yen, ni un dólar, ni un euro de los verdaderos, y muchos menos de los falsificados, de los “made in Colombia”
Mejor dicho en ese silvestre país, creían más en la planificación en el reino de los suricatos y en la dieta de Maradona, que en el mundial que desde ya vivimos. Esto me hace recordar que a pesar de tanto pesimismo, Colombia en cabeza del entonces presidente Belisario Betancourt, se sobrepuso a todos los problemas y sacamos adelante el mundial de 1.986. Y ni hablar de los majestuosos estadios que construimos para ese compromiso mundial que de paso nos sirvió para “limpiar el manchado” nombre de nuestra patria. Aún retumban en mis oídos las palabras del mencionado primer mandatario diciendo: “Con la realización de éste mundial Colombia le demuestra al mundo que llegó el momento de pensar en grande, llegó el momento de demostrar que somos más que esos delincuentes que con su narcotráfico dejan por el piso el nombre del país, llegó el momento de salir del letargo, por fin nos despertamos, ahora si vamos a darle la cara al mundo, así que aquí empieza el mundial Colombia 1.986. Bienvenidos”. Y al unísono desde todos los rincones de nuestra quebrada geografía nacional se escuchaba el grito belisarista de “si se puede, si se puede”
Lo que no recuerdo es entre quienes fue esa final del mundo en el estadio Nemecio Camacho “El Campin”. Pero un momento, tampoco recuerdo nada de la inauguración, ni recuerdo los estadios que construimos para ese mundial. Ahora que recuerdo bien, ni siquiera hicimos ese mundial. Como se dice “nos quedó grande”Pero no todo es malo, no señores, está bien, admitámoslo, no hicimos el mundial Colombia 1986, pero como se nos dijo, ese dinero se invirtió en obras de infraestructura como lo Metros de Cali, Bogotá y Barranquilla, con esos Metros no se atenta contra la dignidad humana como ocurre en esos países donde existen los famosos “Transmilenios” donde la gente viaja como en una lata de sardinas. A ver pienso, qué más se hizo con la plata de ese mundial. Ya sé, también se construyeron obras para las regiones apartadas, como por ejemplo, el moderno puente que usan cientos de niños en el municipio de Ortega en el Tolima. Aquí me dicen que me despierte. Pues con esa plata del mundial que no hicimos, ni se construyeron metros para Cali ni para Bogotá, ni para Barranquilla. Y muchos menos se construyó el puente que el Ministro de Transporte: Andrés Uriel Gallego le prometió a los cientos de niños del citado municipio de Ortega. Tan solo les montaron una estructura metálica a las que se les olvidó un pequeño detalle, y fue construirle el piso al puente
Esos niños cada vez que intentan ir a su escuela, siguen arriesgando sus vidas en medio de las caudalosas aguas del caudaloso río Tetuán. Porque al igual que el mundial , el puente nunca llegó. Claro que tampoco llegaron las escuelas ni los colegios que nos prometieron, ni llegó la desaparición de la pobreza ni del analfabetismo. Y lo que es peor, la “palomita de la paz” que lucia el presidente Belisario no trajo la reconciliación y luego de ser “dada de baja a plomo limpio”, debió terminar en un sancocho de la natal población “Belisarense”, Amagà, Antioquia. No sabemos con qué nos fue peor, si con esa palomita desplumada, o con el desaprovechado compromiso orbital
Y lo que es peor, saben cuándo le volverán ofrecer a Colombia que sea sede de un mundial?...Nunca, primero vemos al Bolillo Gómez admitiendo que después de pensarlo es mejor que sea solo Leonel Álvarez quien se quede solo al frente de la Selección Colombia. Otra vez empecé a soñar




