El acuerdo de los puesteros
Está claro que a la campaña de Santos están llegando y llegarán quienes huyen de la viudez del poder; quienes están desposeídos de convicciones y llegarán también los puesteros de oficio y las sanguijuelas del presupuesto.


Está claro que a la campaña de Santos están llegando y llegarán quienes huyen de la viudez del poder; quienes están desposeídos de convicciones y llegarán también los puesteros de oficio y las sanguijuelas del presupuesto
Todos ellos. Llegarán todos ellos a la convocatoria del ambiguo acuerdo nacional del que habla Juan Manuel Santos. Llegarán todos ellos con su votico debajo del brazo. Harán su aparición en el bazar de la repartición los caciques en trance de resurrección, los políticos con prontuario a ver si se ganan de nuevo la impunidad y arribarán, con hambre de poder y vacíos por dentro, los chuparueda como Uribito
Llegarán aquellos cuyas ideas sirvan para lo que llaman una campaña de inclusión. Así la llaman. Una campaña de inclusión para un gobierno incluyente. Pero la campaña de Santos no incluirá sino a quien se le doblegue y a quien le garantice votos que le permita mantener la ventaja que lleva, pero más: que le permita ir proyectando hacia el futuro un gobierno de tantas mayorías que pueda aplastar con su poder a las minorías
En ese acuerdo nacional del que habla, Santos no incorporará en su credo la urgente reivindicación de la legalidad como la madre de toda civilización. No es ese su interés. No la ha sido. La legalidad, lo legal como única manera de evitar tropelías y arbitrariedades, no distingue al delfín triunfalista como no distinguió a su patrón, el presidente Uribe. Seguirán anclados en el todo se vale porque les ha resultado rentable no importa que la cultura política y ciudadana de Colombia merezca dos en conducta
Ni la necesaria vigilancia escrupulosa de los dineros públicos tampoco estará en ese acuerdo nacional. Y no porque donde de verdad se ponga en práctica una persecución abierta contra los depredadores del presupuesto, que no. No hubieran llegado a la campaña los que llegaron y no llegarán los que van a llegar, si no estuvieran convencidos de que se seguir por donde vamos, en el futuro del país hay otra vez un gobierno de cuentas laxas y de miradas complacientes hacia quienes se les rinde. Así que ninguna de las banderas verdes será asumida por Santos. Por eso y, por fortuna, seguirán vivas las muchedumbres de tres millones y pico de colombianos que ahora son minorías. Por eso y a pesar de las sentencias que le han dictado a la candidatura Mockus, se mantendrán erguidos esos principios porque son fundamentales en una nación. A pesar de que le decreten la muerte, seguirán con buena salud alimentadas por la esperanza
Puntillazo 1. Cómo será de antipático el régimen actual para millones de colombianos; cómo será de urgente una alternativa ideológica que no legitime todo lo que conduzca a las victorias así sea con ilegalidades; cómo será el sentimiento de oposición que despierta el ejercicio del poder de Uribe y compañía, que a pesar de sus pinchazos decisivos, de sus autogoles numerosos, de sus bandazos sorprendentes, la candidatura de Mockus les ha hecho mella. Tanta mella que de todas maneras habrá segunda vuelta. Puntillazo 2. La hora se acerca. Se acerca la hora de acabar con las conjeturas electorales y de olvidarse de las rabietas de Uribe contra la justicia y de dejar que camine sola la investigación sobre las chuzadas. Se acerca la hora más esperada de cada cuatro años. El Mundial de fútbol está a la vuelta de la esquina




