Unas palabras para despedir a Mónica Rincón
Mónica Rincón era el perfecto ejemplo del periodista que se mueve como hormiguita, con diligencia, con la intensidad propia del que ama su trabajo. Y lo hacía en los horarios más difíciles, en la noche y parte de la mañana, con una dedicación que envidiábamos todos en Caracol Radio.
Mónica Rincón era el perfecto ejemplo del periodista que se mueve como hormiguita, con diligencia, con la intensidad propia del que ama su trabajo. Y lo hacía en los horarios más difíciles, en la noche y parte de la mañana, con una dedicación que envidiábamos todos en Caracol Radio. Mónica fue reportera de entrega total en Santafe, Súper y en Todelar, donde sus compañeros tienen de ella el recuerdo que solo dejan los buenos periodistas, y los buenos periodistas solo salen de la unión de dos cosas: rectitud y trabajo. Mónica tuvo una sensibilidad especial con la tragedia de las familias de los desaparecidos del Palacio de Justicia. En Todelar fue generosa con su tiempo y sus energías para atender ese dolor y esa necesidad de esas familias de compartir con la opinión pública elementos de juicio para esclarecer la verdad. De la mano de ella salieron al aire muchas grabaciones del magistrado Reyes Echandía que conservaba nuestro colega Germán Salgado. Mónica no fue ajena al viacrucis de los secuestrados. Muchas familias la recuerdan y le agradecen lo que hizo desde los micrófonos del programa Alas de Libertad. A esas familias las atendió, las respaldó y las acompañó con calidez y cariño genuino. Mónica era netamente buena. Buenaza. El tipo de persona que genera en quienes la rodean confianza. Amante de la vida, de la naturaleza, de acampar, de las caminatas ecológicas, de los animales; de Lucky, su perrito. Era de esa clase de personas que aún experimentando problemas personales no le negaba una sonrisa a nadie. Mónica hoy nos está haciendo falta a todos, pero de qué manera a Belén su mama, Alfonso su padre, su hermano Javier Alfonso y su sobrina María Paula. Y a su esposo Héctor. Ella lo adoraba, y él si que lo sabe: tanto lo quería que estaba comprometida en una de esas cosas que dan la medida del amor: le estaba escribiendo un libro a Héctor, quien bien le correspondía ese amor: a la 1 de la mañana él estaba de pie haciéndole el desayuno para que ella viniera a cumplir su turno de la noche. Solo quiero decirles a ellos, en cuyas vidas ella era protagonista, que todos aquí en Caracol Radio la recordamos con admiración y mucho amor. Y que desde esta mañana comenzamos a extrañarla.



