Comunidad internacional e Irán se reúnen en medio de máxima tensión
El llamado grupo 5+1, integrado por EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia, China (las cinco potencias nucleares declaradas) y Alemania, estará liderado este jueves por Javier Solana.
La comunidad internacional tratará este juefes en Ginebra de relanzar las negociaciones con Irán sobre su polémico programa nuclear, en un ambiente de máxima tensión tras conocerse que la República Islámica había ocultado hasta ahora la existencia de una segunda instalación de enriquecimiento de uranio. El encuentro se produce apenas seis días después de que los líderes de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido acusarán a Irán de haber construido esa nueva planta a espaldas de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El propio director general del OIEA, Mohamed El Baradei, fue informado por Irán en una escueta carta el pasado 21 de septiembre sobre la existencia de esa instalación, construida bajo tierra al sur de Teherán, en una zona remota y montañosa. En declaraciones que emite hoy la cadena CNN-IBN, de India, el director general del OIEA aseguró: "Irán tendría que habernos informado el día que decidió construir la nueva instalación". Precisó que Teherán está "en el lado equivocado de la ley" por no haber informado antes sobre la planta. "Aseguran que no lo han hecho antes porque se trata de una instalación de reserva para el caso de ser atacados", agregó El Baradei. El llamado grupo 5+1, integrado por EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia, China (las cinco potencias nucleares declaradas) y Alemania, estará liderado este jueves por Javier Solana, el Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea. Por su parte, la delegación iraní estará encabezada por el negociador nuclear, Said Jalili, quien ya ha mantenido varios encuentros con Solana, en los que no se llegó a ningún acuerdo, como ocurrió en el último encuentro del 5+1 con Irán en julio pasado. La gran incógnita es de qué se hablará en el encuentro de mañana, ya que los iraníes han adelantado que no piensan debatir sobre la nueva planta ni sobre su programa de enriquecimiento en general. El uranio enriquecido se encuentra en el centro del conflicto ya que tiene aplicaciones tanto civiles como militares. Esa es precisamente la principal cuestión que el grupo 5+1 quiere discutir mañana en Ginebra. Según dijo el martes el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, "es posible que ellos no lo planteen, pero nosotros sí lo haremos". "Jamás entraremos en ningún regateo en lo que respecta a nuestros derechos de país soberano", respondió Ali Akbar Salehi, jefe del programa nuclear iraní, en una entrevista que publica hoy el diario "The Financial Times". En Pittsburgh, EEUU, Francia y el Reino Unido concedieron a Irán un plazo hasta diciembre para aclarar definitivamente la naturaleza de su programa nuclear, y advirtieron que, de lo contrario, habría más sanciones. El Consejo de Seguridad de la ONU ha adoptado hasta la fecha tres tandas de sanciones contra Irán, sin que Teherán haya cambiado su postura. Al mismo tiempo sigue sobre la mesa la oferta de incentivos comerciales, económicos y nucleares de la comunidad internacional, que Irán ha ignorado hasta ahora. Por eso, EEUU considera la posibilidad de aplicar un embargo de combustible contra Irán, uno de los grandes productores de petróleo a nivel mundial pero dependiente de importaciones de gasolina. La respuesta de Teherán llegó el lunes pasado con el lanzamiento de dos nuevos misiles que pueden llegar hasta Israel y las bases militares que EEUU mantiene en Oriente Medio. Algunos diputados del Parlamento iraní incluso amenazaron abiertamente con el abandono del Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP) por parte de su país. Pero un paso de esa envergadura parece poco probable ya que aislaría aún más a Irán y dejaría en evidencia sus intenciones nucleares. Occidente teme que el programa nuclear iraní, que incluye no sólo la producción energética sino también la fabricación de combustible nuclear y la producción de otros materiales fisibles, tenga en realidad fines militares. Teherán rechaza estas acusaciones y dice que sus actividades atómicas sólo tienen objetivo energéticos y médicos. Pero después de casi siete de años de inspecciones, el OIEA no ha podido descartar aún posibles dimensiones militares de ese programa. Los próximos pasos en el contencioso dependen en gran medida de la postura de China y Rusia, hasta ahora más benévolos con Irán. Si ante las más reciente revelaciones estas dos potencias cambian hacia una postura más severa, Irán podría verse obligado a ceder por primer vez de forma sustancial en el contencioso.




