Pareja de ancianos se casa en hospital del Valle
Una sala de cirugías sirvió de capilla para que Gabriel Gallego, un anciano víctima de un cáncer, le cumpliera la promesa a su eterna compañera Eloisa de casarse con ella.
La sala de cirugías número 4 del hospital Universitario del Valle sirvió de capilla para que Gabriel Gallego, un mono paisa de 62 años, le cumpliera la promesa que le hizo hace 33 años a su eterna compañera Eloisa, una negra chocoana, con quien vive desde que supo que su corazón no podía estar solo
Gallego, tembloroso y apoyado por el equipo médico del área de oncología del Hospital Universitario del Valle y su hijo mayor, Jair de 28 años, le dio el sí y aceptó un beso corto pero amoroso de su compañera quien, de pié y vestida de blanco, con azahares en las manos y una corona blanca en su frente, tenia dos emociones encontradas: la felicidad por unirse en vida y para siempre con Gabriel y la tristeza enorme porque su esposo, víctima de un cáncer de vejiga
"Es una sensación agridulce, porque siempre fue el sueño de mi vieja y la promesa de mi papá y vea, como la cumplimos aquí en un hospital", relató Jair Andrés, quien fue el encargado de vestir a su padre, quien por vez primera se puso un vestido completo, negro, zapatos y camisa de estreno
"Me dio esta mañana mucho miedo porque lo sentí muy débil, muy delgado, cuando él era fuerte, musculoso, como todo trabajador del campo y la tierra, allá en la casa en Yutó, en el Chocó", dijo el joven quien con lagrimas en los ojos fue testigo y padrino de la unión entre sus padres
El matrimonio entre Gabriel Gallego y Eloisa Palacios tuvo como amigos y el respaldo del área social del Hospital Universitario del Valle, donde se encuentra recluido desde hace varias semanas el campesino de 62 años, quien llegó remitido desde Buenaventura por un cáncer de vejiga, extendido a la próstata y con carácter terminal
Ahora, Gabriel, Eloisa, Jair Andrés y sus otros tres hijos, solo se aferran a un milagro, para que el juramento que se hicieron, de cuidarse en alegría y enfermedad, pueda extenderse por muchos años para ver crecer a sus nietos, en las costas del mar pacífico del Chocó.




