El bajo-barítono Thomas Quasthoff ha llegado a la cima pese a no tener brazos y medir solo 1,43
Su magnífica y conmovedora voz logra que la gente se olvide de su extraño aspecto. El cantante alemán Thomas Quasthoff mide 1,43, no tiene brazos y sus pequeñas manos salen de sus hombros
Quasthoff nació en noviembre de 1959 en Hildeshein (Alemania) con una grave malformación física provocada por la taliomida. Los médicos se la prescribieron a su madre durante el embarazo sin imaginar las nefastas consecuencias que tendría para el bebé. Su niñez no fue fácil y por eso tal vez se agarró a la música con tanta pasión. Ni siquiera tiró la toalla cuando rechazaron su entrada en el conservatorio de Hannóver por no poder tocar un instrumento
Hoy, a sus 49 años, tras una increíble historia de superación personal, este cantante cuyo repertorio va del barroco al jazz forma parte de la élite. Está entre los mejores bajo-barítonos de su generación y ha ganado varios Grammy y distinciones. La última, la Medalla de Oro que la Royal Philharmonic Society de Londres le ha concedido este año. Fenómeno superventas, ha trabajado Quasthoff con directores como Daniel Barenboim, Simon Rattle, Clauddio Abbado, estrenado óperas en los grandes escenarios y realizado una gran carrera pese a su apariencia, de la que evita hablar
Se ve como un privilegiado Lo que tenía que decir lo contó en su biografía La voz y en el documental El soñador, en DVD, y en una lejana entrevista a The Guardian. “Para mí, la discapacidad no es un problema sino un hecho. No vivo como un discapacitado. Por supuesto, he de hacer algunas cosas de una forma distinta pero no es tan diferente de la vida de alguien sin discapacidad. En cualquier caso, ¿quién no está realmente discapacitado? Yo estoy en una situación privilegiada pues todo el mundo me ve. Pero si no estás nunca contento, si solo te preocupas por el dinero o el éxito, eso es también en mi opinión una discapacidad”, declaró un ser optimista que no se pone límites.




