La extraña muerte de Joaquín Santos y otros carabineros de la Policía Nacional
Se llamaba Joaquín Santos y como miembro de la Policía Nacional murió en actos del servicio en Cúcuta el pasado 27 de enero. Su deceso causó hondo pesar entre los miembros de la institución que lo consideraban uno de los mejores elementos dado que tenía una inigualable hoja de servicios. Además, porque Joaquín Santos destacaba siempre en las paradas militares debido a su porte, elegancia y color de piel, una piel blanca, blanquísima que lo hacía distinto de los otros integrantes del escuadrón de carabineros.
Se llamaba Joaquín Santos y como miembro de la Policía Nacional murió en actos del servicio en Cúcuta el pasado 27 de enero. Su deceso causó hondo pesar entre los miembros de la institución que lo consideraban uno de los mejores elementos dado que tenía una inigualable hoja de servicios. Además, porque Joaquín Santos destacaba siempre en las paradas militares debido a su porte, elegancia y color de piel, una piel blanca, blanquísima que lo hacía distinto de los otros integrantes del escuadrón de carabineros. En las noticias nadie dijo de dónde era "oriundo" ni a que ciudad iba a ser llevado su cadáver. Muchos menos si alguien le sobrevivía o si sus familiares, que debía tenerlos, iban a tener derecho a una pensión. Joaquín Santos murió de manera súbita. De acuerdo a la misma policía, Joaquín presentó un síndrome abdominal agudo con presencia de dolor acompañado de intranquilidad, deshidratación, impactación gastrointestinal y sudoración profusa. Luego experimentó un desbalance cardio-respiratorio que le produjo una afectación cardiovascular y claro, la muerte. Como Joaquín, otros 22 caballos al servicio de la Policía de Carabineros habrían de morir ese día. El suceso sorprendió a los periodistas que cubrían la visita a la frontera del ministro de transportes Andrés Uriel Gallego con el propósito de asistir a la presentación de la Promotora Norte Santandereana de Obras para la Competitividad, Pronorco. Algunos comunicadores entendieron que la noticia no estaba allí sino en la finca de remonta de la Policía en San Rafael. El acceso al lugar fue negado en primer lugar bajo el argumento de que las autoridades sanitarias habían "acordonando" la zona por si se trataba de una epidemia. La misma Policía se mostraba desconcertada y hasta alguien llegó a hablar de envenenamiento de los animales lo que equivaldría a una especie de atentado o ataque con armas químicas a un cuartel de la institución. A las pocas horas, el comando de la Policía Metropolitana descartó que se tratara de una epidemia y tras la insistencia de los periodistas y la muerte de más animales, expidió un primer comunicado que calificaba el hecho como una auténtica tragedia. Acto seguido, la institución aseveraba que los veterinarios habían ordenado la toma de muestras de los alimentos que consumieron los caballos antes de caer enfermos, es decir, del agua, del pasto y del concentrado. El Ica habría de secundar la información e informar que en Norte de Santander no ha ocurrido en los últimos años una epidemia que matara a tantos caballos en un mismo sitio. Será la universidad Nacional la que determine, a través de su laboratorio de referencia, la entidad encargada de certificar qué alimento en mal estado consumieron Joaquín Santos y sus 22 compañeros de infortunio. El 30 de diciembre, en una ceremonia muy elegante, el coronel Jorge Iván Flórez había presentado a 13 caballos mestizos argentinos que habían llegado del cono sur para integrar la policía de carabineros. En aquella ocasión el oficial sugirió llamar a cada animalito con el gentilicio de cada uno de los poblados de Norte de Santander, es decir cucuteño, ocañero, pamplonés, abreguense. Luego de esa primera emoción se sabría que por disposiciones técnicas los caballos deben recibir un nombre que está limitado a ciertos parámetros. Por ejemplo, los que nazcan este año deberán llevar un nombre que comience por N. Por eso fue difícil saber de dónde vino Joaquín Santos, la más noble, bello e ilustre de los policías muertos de un extraño mal esta semana en Cúcuta. Paz en sus tumbas. Por Juan Carlos OrdóñezDirector Caracol Cúcuta.




