El 2008 fue un mal año para los inmigrantes en EEUU
Durante este año se reportó una cifra récord de deportaciones, regresando principalmente a Latinoamérica a más de 323.000 inmigrantes.
Para la gran población inmigrante en Estados Unidos el año 2008 no ha sido nada fácil, debido a los continuos operativos en centros de trabajo, las nuevas medidas contra los indocumentados, y un aumento de crímenes raciales contra los latinos. Ante este complicado panorama la comunidad inmigrante siente indignación y a la vez preocupación. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), durante este año se reportó una cifra récord de deportaciones, regresando principalmente a Latinoamérica a más de 323.000 inmigrantes, lo que equivale un aumento de un 20%, a comparación del 2007. Y si fuera poco con la crisis económica, en el 2008 más de 1.300 medidas relacionadas con la inmigración fueron presentadas en 41 estados, para limitar el acceso de los inmigrantes a las licencias de conducir, a la vivienda, al empleo y para aumentar los esfuerzos policiales contra la inmigración ilegal, según lo detalla la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. Por ejemplo, en Prince William, en el estado de Virginia, existe la propuesta de exigir documentos legales incluso para utilizar la biblioteca, y en Farmers Branch, Texas, el alcalde promotor de algunas de las medidas antiinmigrantes más drásticas del país, ganó fácilmente su reelección. Y en pleno siglo XXI el racismo continúa haciendo sus estragos en Estados Unidos, tras las recientes muertes de inmigrantes latinos a manos de jóvenes que les gritaban insultos racistas. Para Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza , una organización que trabaja en defensa de los derechos de los latinos, "la ola de odio desatada por el debate polarizado sobre la inmigración ha aumentado la violencia y la propagación de grupos racistas en contra de los latinos. Estas muertes recientes son consecuencia directa del odio incitado por gente que erróneamente caracteriza a todos los latinos y a las organizaciones que les proporcionan servicios, como una amenaza para nuestro país". Ella al igual que otros reconocidos activitas han tenido que tomar algunas medidas de seguridad tras las amenazas de muerte por su trabajo social. Sin embargo, hay que destacar que durante la campaña presidencial del 2008 la posición a favor de los inmigrantes fue significativa y a la vez esperanzadora. Cuando John McCain, ganó como candidato oficial republicano, fue el único aspirante de su partido que se pronunció a favor de una legalización. Y de igual forma el apoyo del presidente electo, Barack Obama, a una reforma migratoria para los aproximadamente 12 millones de indocumentados, no parece haberle quitado votos y el asunto ni siquiera fue mencionado en los debates presidenciales. Estados de peso nacional como Illinois, Massachusetts, Washington y Nueva Jersey, el estado de Maryland, donde residen más de medio millón de inmigrantes, hace poco han aprobado una resolución ejecutiva firmada por el gobernador Martin O'Malley que le ordena a las agencias de gobierno facilitar y apoyar la integración y participación cívica de esta población.



