El problema de las pirámides ya es una enfermedad, según psiquiatras del Quindío
Y es que aún sabiendo que hay un 90 por ciento de posibilidades de estafa, los ciudadanos se le miden a jugar en pirámides porque sufren de Ludopatía.
Y es que aún sabiendo que hay un 90 por ciento de posibilidades de estafa, los ciudadanos se le miden a jugar en pirámides porque sufren de Ludopatía, la adicción al juego. "Es por la necesidad de la adrenalina y la incertidumbre de no saber si se pierde o se gana, que los ludópatas se le miden a las pirámides. Aunque hay otro porcentaje de personas que lo hacen porque enfrentan una difícil situación económica y creen que así pueden solucionar sus problemas", dijo Ana María Cano, médico psiquiatra del Hospital Mental del Quindío. Semanalmente hay por lo menos dos o tres consultas a médicos psiquiatras en el Quindío por depresión ante la pérdida de dinero en casinos o en pirámides. Sin embargo esa es una cara de la moneda, la otra es la de la patología de las personas que estafan, las que aún sabiendo que harán un mal, organizan las pirámides. "Ellos sufren de un trastorno de personalidad asocial, no tienen escrúpulos pero son muy astutos porque saben detectar a quienes no pueden resistirse a jugar" dijo la doctora Cano. Según los especialistas el porcentaje de las personas que consultan a los médicos por temas relacionados con el juego es de un uno por ciento comparado con quienes sufren de Ludopatía, y no consultan porque no saben de su enfermedad. La manera más fácil de descubrir si hay riesgo de sufrir de adicción al juego es porque no hay tolerancia a la frustración, porque cuando se pierde no hay resignación sino impulso de jugar más para ganar.




