Adivina adivinador
Hay muchas clases de brujos. Tantas como clase de embacadores. Hay periodistas y medios de comunicación, por ejemplo, que disparan en regadera sobre la realidad a ver a dónde aciertan. Y al disparar sueltan venticinco rumores o treinta y dos y cuando uno les sale, pum, a cobrar. Los otros, los numerosos fallidos, ni los mencionan.
Hay muchas clases de brujos. Tantas como clase de embacadores. Hay periodistas y medios de comunicación, por ejemplo, que disparan en regadera sobre la realidad a ver a dónde aciertan. Y al disparar sueltan venticinco rumores o treinta y dos y cuando uno les sale, pum, a cobrar. Los otros, los numerosos fallidos, ni los mencionan. Armando Martí es una clase de brujo y es un hombre de buenas en los negocios y con muy buenos amigos en los medios de comunicación. Se autodenomina síquico y en esa calidad, en la de síquico no en la de cínico aunque quien sabe, trabajó un tiempo en la Fiscalía. Se le conoció como el Brujo de la Fiscalía y causó escándalo y salió incólume yo no me explico por qué. Por los buenos amigos que tiene en los medios, Martí ha logrado que le reconozcan el mérito de haber ponosticado la muerte de Tirofijo. Y también de haber dicho que iba a suceder un temblor de tierra. Por ese par de obviedades aquí en Caracol Radio lo entrevistaron durante cuatro horas en el programa de amanecida dedicado a los secuestrados. Y en la revista Semana le otorgaron un cuarto de página, que apropvechó para cobrarse lo de Tirofijo y predecir otra obviedad: que el Presidente Uribe será reelegido. O Marti tiene unos mecanismos de presión poderosos, o los periodistas que lo entrevistan son muy ingenuos o carecen de agenda. Cualquiera de esas razones o de otras debe haber para engordar al dizque síquico y glorificarlo por haber pronosticado la muerte de un guerrillero septuagenario que estaba que se moría desde hace 50 años. Y por haber dicho que iba a temblar la tierra como si ese fuera un acontecimiento extraño en esta tierra viva y en permanente ebullición.




