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Editoriales de 'El País' y el 'Nuevo Herald', le dan 'palo' a Uribe

Tanto "El País" como el "Nuevo Herald", resaltan el papel de la justicia para "destapar" los nexos con los "paras" y destacan la mala imagen que está dejando este lío político.

Dos de los diarios internacionales más importantes y reconocidos del mundo, uno en España el otro en los EEUU, comentan en sendos editoriales la captura de Mario Uribe, primo del presidente Álvaro Uribe, por sus presuntos nexos con grupos paramilitares. Tanto "El País" como el "Nuevo Herald", resaltan el papel de la justicia para "destapar" todos los nexos con los "paras" y destacan la mala imagen a nivel internacional que está dejando este lío político. Estos son los dos editoriales: EL PAÍS (España) Cirugía para Colombia El presidente está hipotecado por la madeja de relaciones entre paramilitares y políticos Colombia no ha hecho luz todavía sobre los vínculos de destacados políticos oficialistas con paramilitares y narcotraficantes. La parapolítica está en el origen de su mayor crisis en los últimos años y pasa una factura creciente al presidente Álvaro Uribe, que no descarta anticipar las elecciones. Pero también a la estabilidad institucional del país andino, con daños colaterales incluso en el Congreso estadounidense, donde influyentes grupos pro-derechos humanos contribuyen al bloqueo del acuerdo de libre comercio que Bogotá necesita desesperadamente. El último y serio contratiempo para el presidente es el encarcelamiento de su primo y muy estrecho colaborador político Mario Uribe, pieza clave en la coalición gubernamental, acusado de tratos con los grupos de extrema derecha que sembraron el terror en Colombia en los años noventa con la excusa de combatir a las FARC. Para mayor inri, Mario intentó evitar su detención solicitando asilo en la Embajada de Costa Rica. Que el desmantelamiento hasta sus últimas consecuencias de los paramilitares colombianos no iba a ser una operación limpia estaba claro desde hace mucho tiempo. Cuando se juega a la guerra sucia, ésta acaba contaminándolo todo y salpicando a sus impulsores. Pero nunca hasta hoy el chapoteo había llegado tan cerca de la jefatura del Estado. Bajo la batuta de Álvaro Uribe desde hace casi seis años, Colombia está ganando la guerra contra el terrorismo de las FARC, mientras crece a un 7% anual. El presidente, un aliado a ultranza de Estados Unidos en la zona -y vilipendiado por ello especialmente por sus vecinos Venezuela y Ecuador- mantiene elevadas cotas de popularidad. Pero su pacificación es ilusoria mientras se mantenga irresuelto el baldón de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia, que hasta su disolución en 2006, tras un pacto con el Gobierno, se jactaban de mantener lazos inconfesables con una buena parte de los parlamentarios del país. La detención de Mario Uribe, última de un rosario de políticos relevantes, subraya la nula credibilidad del Congreso colombiano. Hasta el punto de que es inevitable preguntarse si puede sostenerse la legitimidad de un poder legislativo en el que un tercio de sus miembros, incluyendo al jefe del partido presidencial, o están encarcelados o son investigados por el Tribunal Supremo por sus conexiones secretas con asesinos y narcos. EL NUEVO HERALD (EEUU) Los escándalos afectan a Uribe en Washington El arresto de un primo del presidente Álvaro Uribe bajo cargos de que estaba en complicidad con escuadrones paramilitares derechistas es significativo, no tanto por los vínculos familiares como porque las carreras de ambos han estado tan conectadas desde que entraron a formar parte de la política nacional hace más de dos décadas, según han dicho varios analistas. "Mario ha sido el principal socio político de Uribe en los pasados 20 años'', dijo el analista político colombiano Pedro Medellín. ‘‘Eso afecta la capacidad del gobierno para gobernar y profundiza la crisis de legitimidad en el Congreso''. Mario Uribe, ex senador y primo del Presidente, está acusado de haber procurado el respaldo político del jefe paramilitar Salvatore Mancuso en el 2002 justo antes de las elecciones nacionales y de haber negociado con otro cabecilla paramilitar la compra de tierras que estaban bajo su control. El caso de Mario Uribe es el más reciente de una serie de más de 30 de políticos elegidos al Congreso en el 2006 que han sido arrestados por confabularse con los "escuadrones de la muerte'', grupos paramilitares que controlaban grandes porciones del país antes de que empezaran a desmovilizarse en el 2003. Hay otros 30 legisladores implicados en el escándalo. Si la conexión política de los primos se ve mal en Colombia, peor se ve en Washington, comentó Michael Shifter, analista del centro de estudio Inter-American Dialogue. Que un primo del presidente pueda haber estado involucrado con escuadrones paramilitares vinculados a su vez al narcotráfico "no huele bien'', según Shifter. Se agrega a la tormenta política el reconocimiento del presidente Uribe de que ha sido mencionado en una investigación relacionada con líderes paramilitares acusados de la masacre de 15 campesinos en El Aro, Antioquia, cuando Uribe era Gobernador. El escándalo, conocido aquí como "la parapolítica'' es uno de los que más se ha acercado al palacio presidencial desde que estalló en el 2006. En una entrevista con The Miami Herald esta semana, el presidente Uribe declinó comentar sobre el arresto de su primo y dijo que su gobierno "seguirá adelante'' con el desmantelamiento de grupos paramilitares y rebeldes. "Este país estaba bajo el control de la guerrilla y los paramilitares hace cinco años'', afirmó Uribe. "En agosto se cumplen seis años desde que estamos en el poder y este país ha visto que ha derrotado a los paramilitares, los ha encarcelado; que este gobierno ha debilitado a la guerrilla; que este país ha avanzado enormemente'', agregó. Uribe señaló que el gobierno debe ser juzgado por su compromiso de derrotar el terrorismo y garantizar las libertades. El arresto le ha dado a los oponentes del Tratado de Libre Comercio (TLC), ‘‘argumentos adicionales'', dijo Shifter. "Las cosas ya estaban difíciles para Colombia. Esto las hará más difíciles''. Los intensos esfuerzos del gobierno de Bush para lograr la aprobación del TLC se enfrentaron a una férrea oposición. Los demócratas se han opuesto a someterlo a votación, pero quienes los respaldan no se rinden. Entre ellos el liderazgo republicano y el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, quien calificó de "ultrajante'' el bloqueo de la aprobación por los legisladores demócratas. Pero por lo menos uno de los congresistas opositores ya tomó nota del escándalo en Colombia. "Este arresto de alguien tan cercano al gobierno de Uribe debe poner a pensar a quienes promueven la aprobación del acuerdo comercial'', dijo el representante demócrata por Illinois Phil Hare. Shifter opinó que "a pesar de la muy estrecha relación'' entre los primos, no hay mucho que indique que el Presidente vaya a verse implicado en el escándalo. No obstante, el propio presidente Uribe dijo en Caracol Radio el miércoles que un ex dirigente paramilitar estaba tratando de implicarlo a él en la planificación de la masacre de El Aro en 1997, donde murieron 15 campesinos. Uribe negó categóricamente los señalamientos y añadió que no tienen sustentación. "Muchas veces durante mi carrera política ha habido centenares de investigaciones y siempre las he afrontado públicamente porque no tengo nada que esconder'', dijo Uribe al Herald. "Mi carrera política ha sido capaz de caminar en medio del fuego sin quemarse, gracias al hecho de que he sido completamente transparente'', agregó Uribe. Gustavo Posada, coordinador político del Partido Colombia Democrática, de Mario Uribe, dijo al respecto que la fiscalía y el tribunal supremo están motivados políticamente. "El arresto de Mario Uribe significa que ahora van a tratar de actuar en contra de Álvaro'', indicó Posada. Mario y Álvaro Uribe fueron compañeros desde la niñez y cuando ejercían como abogados compartían una oficina en Medellín. Ambos habían tenido puestos provinciales y municipales cuando decidieron entrar en la política nacional, aspirando a escaños en el Congreso en 1986 como candidatos de una facción del Partido Liberal conocida como Sector Democrático, que ambos fundaron. Mario salió electo a la Cámara de Representantes y Álvaro al Senado. Cuando Álvaro Uribe dejó el Senado para aspirar a Gobernador de Antioquia, Mario Uribe ocupó su curul. Y cuando Álvaro decidió aspirar a la presidencia del país en el 2002, Mario y su movimiento político fueron claves para formar la coalición que lo llevó al poder. En el Congreso, con su primo ya en la Casa de Nariño, Mario Uribe fue promotor de la ley original que reguló la desmovilización de 30,000 combatientes paramilitares. De aprobarse como se presentó, la ley les habría concedido a los líderes casi una amnistía por sus crímenes, algunos de los más atroces de la guerra de cuatro décadas en Colombia. La Corte Constitucional emitió una versión más rígida e impuso sentencias hasta de 8 años para los dirigentes paramilitares. Mario Uribe también encabezó el esfuerzo en el Congreso para que aprobara una reforma constitucional que le permitió a Álvaro aspirar a la presidencia un segundo término, la cual ganó en elecciones en el 2006. Posada le dijo al Herald que se sabía que aquel que quisiera que Álvaro le prestara atención tenía que hablar con Mario. La creciente crisis "parapolítica'' casi ha paralizado al congreso. A los legisladores que han renunciado o que están arrestados los han substituido otros miembros de sus mismos partidos políticos. Pero muchos de éstos también son objeto de investigaciones.

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