Los "aranzacitas" despiden por segunda vez a sus muertos
Los habitantes del municipio de Aranzazu, en el norte de Caldas, viven una historia digna del realismo mágico, la de enterrar a sus muertos por segunda vez, un sepelio que se cumple en medio del drama por la destrucción del cementerio de la localidad.
Por Mariela MárquezLos habitantes del municipio de Aranzazu, en el norte de Caldas, viven una historia digna del realismo mágico, la de enterrar a sus muertos por segunda vez, un sepelio que se cumple en medio del drama por la destrucción del cementerio de la localidad.Una historia llena de tristeza y desasosiego por volverse a encontrar con sus muertos, enterrados en el campo santo local, destruido por una avalancha de tierra y lodo, que revivió a los muertos que descansaban en paz desde hace años, meses o días."Volver a enterrar l38 cadáveres, volver a vivir el dolor y los recuerdos,no es fácil", dijo el cura párroco de la localidad, sacerdote Cesar Augusto Cárdenas, al comentar que fue necesario improvisar osarios, para que los familiares tranquilamente dejaran descansar a sus muertos.Para el religioso la ascendencia Catolica del pueblo hace que esa sea la historia más trágica quizás desde su fundación, uno de los bastiones de la colonización antioqueña en el siglo XIX, y obliga a que las autoridades comiencen a estudiar detenidamente la construcción de un nuevo cementerio.Con la prudencia y el respeto del caso, todo el pueblo se sumó a la exhumación de los cuerpos, todos colaboraron, dieron el sentido pésame a los familiares, y un segundo adios, como en el primer entierro, dice el alcalde, José Danilo Osorio, quien da un parte del deber cumplido por lograr enterrar a sus muertos, y responderle a sus allegados.Ahora la preocupación del mandatario es lograr que alcancen los osarios y que las medidas sanitarias, de fumigación y de vacunación preserven a la comunidad de enfermedades y problemas de salud.Como en toda historia trágica no faltan los curiosos de los pueblos vecinos, que debieron ser retirados por los uniformados de la Policía, para evitar tumultos y aglomeraciones.El comandante del Cuerpo de Bomberos , Fernando Soto, señaló que eso hacia el ambiente más pesado, y no negó que la tarea de exhumación que fue rápida enrareció el ambiente con un clima de tristeza y penumbra, a lo que sumó la perentoriedad de la orden de desalojo, dada por el Comité Departamental de Emergencias debido a riesgo de la muerte de los muertos-Un realismo mágico que fue por horas similar a la historia de La Santa, de Gabriel García Márquez en la que Margarito Duarte un campesino debió desenterrar a su esposa por el traslado del cementerio , pero se fue para Roma a que la santificaran lo que no logro, por lo que vivió con el cadáver en las calles esperarando ser atendido por el Sumo Pontífice... los aranzacitas lograron enterrar a sus muertos y darles por segunda vez cristiana sepultura.




