Bush anuncia la reducción de acciones de combate de Estados Unidos en Irak
El presidente de Estados Unidos, George W.Bush, anunció hoy la reducción desde enero de las acciones de combate en Irak y defendió la retirada gradual de algunas unidades frente a las demandas demócratas de que la salida sea más rápida
El presidente de Estados Unidos, George W.Bush, anunció hoy la reducción desde enero de las acciones de combate en Irak y defendió la retirada gradual de algunas unidades frente a las demandas demócratas de que la salida sea más rápida. En su mensaje radial semanal, Bush dijo que desde enero de 2008 los militares estadounidenses cambiarán gradualmente su misión "de liderar las operaciones a actuar junto con las fuerzas iraquíes y eventualmente a supervisar a esas fuerzas". El presidente reconoció que existen "desafíos formidables" en el país árabe, pero enfatizó que las condiciones de seguridad están mejorando. Además, reiteró que el envío de unos 30.000 soldados adicionales, anunciado en enero pasado, ha dado sus frutos y permitirá una salida paulatina de cinco de las 20 brigadas de combate en Irak. Los demócratas reaccionaron a ese anuncio, realizado por Bush en un discurso a la nación el jueves en horario de máxima audiencia, con demandas de que esa reducción de fuerzas sea mucho más profunda. El presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja, Tom Lantos, dijo hoy en otro mensaje radial en nombre de los demócratas que la estrategia de Bush ha fracasado porque no ha habido avances políticos en Bagdad. "La situación en Irak es nefasta y una mayoría creciente del Congreso y del pueblo estadounidense quiere la retirada de nuestras tropas", dijo Lantos. "Podemos prever que esta administración seguirá pidiendo más dinero, más paciencia y más sacrificios de nuestras tropas", recalcó el legislador demócrata, quien añadió que "la paciencia de los estadounidenses con esta guerra se ha terminado". Miles de personas se congregaron hoy frente a la Casa Blanca para pedir la salida inmediata de las tropas, mientras que al otro lado de la residencia presidencial un grupo mucho menor de manifestantes expresaba su apoyo a la política de Bush. La próxima semana el Senado tiene previsto reanudar el debate sobre la guerra en Irak. Los demócratas sopesan presentar un proyecto de ley que requeriría que los soldados pasaran el mismo tiempo en sus bases en Estados Unidos que en Irak o Afganistán. Actualmente, los militares están 15 meses en las zonas de conflicto y 12 meses en sus bases, por lo que la reducción de su estancia en Irak forzaría al Pentágono a disminuir de forma más rápida el contingente en ese país. El secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, ha criticado la propuesta, cuya viabilidad depende de que los demócratas convenzan a suficientes republicanos para superar un previsible veto de Bush. En su mensaje radial de este sábado, el presidente insistió en que una salida precipitada de Irak tendría graves consecuencias para la seguridad nacional de Estados Unidos. "Si fuéramos expulsados de Irak, los extremistas de todas las consignas se sentirían envalentonados. Al Qaeda podría encontrar nuevos reclutas y santuarios", dijo Bush. "Un Irak fallido podría aumentar la probabilidad de que nuestras fuerzas tuvieran que regresar algún día para combatir a unos extremistas incluso más arraigados y más letales", añadió. Gates adelantó el viernes la posibilidad de que su país reduzca el número de tropas en Irak de forma más pronunciada que lo propuesto esta semana por el jefe de las fuerzas estadounidenses en ese país, el general David Petraeus. El secretario de Defensa señaló en una rueda de prensa que espera que las condiciones en Irak mejoren lo suficiente para permitir que a finales de 2008 haya unos 100.000 soldados estadounidenses en el país, frente a los 168.000 actuales. Sin embargo, en su mensaje de hoy Bush no hizo referencia a esa posibilidad, y reiteró el plan anunciado el jueves, que prevé sacar a 5.700 efectivos hasta fines de año. Bush también rindió homenaje en su alocución a Abd al Shatar Aburicha, uno de los artífices de la alianza de líderes suníes de la provincia de Anbar con Estados Unidos frente a Al Qaeda y que murió en un ataque con bomba el jueves. El Estado Islámico de Irak, un conglomerado de varios grupos islamistas dirigido por Al Qaeda, se atribuyó este viernes la autoría del asesinato y alertó de que matará a cualquier líder suní que colabore con Estados Unidos.




