Dos colombianos acusados en Hong Kong de planear importación de cocaína
Dos ciudadanos de nacionalidad colombiana se enfrentan a los cargos de "tráfico de droga peligrosa" así como de "posesión" y de "tramar la importación" de 35 kilogramos de cocaína de China a Hong Kong, informó el diario local "South China Morning Post".
Dos ciudadanos de nacionalidad colombiana se enfrentan a los cargos de "tráfico de droga peligrosa" así como de "posesión" y de "tramar la importación" de 35 kilogramos de cocaína de China a Hong Kong, informó el diario local "South China Morning Post". En una conversación telefónica con Efe, Luis Fernando Cuartas, cónsul general de Colombia en Hong Kong, declinó emitir comentario alguno sobre el caso y avanzó que simplemente se mantiene "atento a la decisión de los jueces". Los detenidos, que niegan los cargos, responden a los nombres de Wilson Alberto Corredor y José Emil Villamil, de 33 y 28 años de edad, respectivamente, y fueron detenidos el 16 de marzo del año pasado en Hong Kong, durante una operación que trataba de identificar un sindicato multinacional de droga que operaba desde China. Según datos de Aduanas de Hong Kong facilitados a Efe, la operación se saldó con la confiscación de 142 kilos de cocaína (por un valor de mercado estimado en 105 millones de dólares de Hong Kong, ó 13,44 millones de dólares estadounidenses, 10 millones de euros), y el arresto -tanto en China como en Hong Kong- de 9 personas, de las cuales tres eran de origen colombiano y una de Venezuela, además de tres chinos y dos hongkoneses. Los datos recogidos por el rotativo local se dieron a conocer el martes durante una audiencia en el Tribunal de Primera Instancia de la ex colonia británica, que abrió el caso. Durante el juicio se presentarán pruebas en vídeo y audio para demostrar la implicación de los dos colombianos en la trama. La operación se llevó a cabo entre las autoridades aduaneras de Hong Kong, la Oficina contra el Tráfico de Shenzhen (China), y la oficina hongkonesa de la Administración Estadounidense de Control de Drogas (DEA), que fue la que recibió el dato de que un sindicato había almacenado una gran cantidad de cocaína en el sur de China y estaba buscando venderla en Hong Kong. Un ciudadano hispanohablante contratado por la DEA, que respondía al nombre de "Antonio", fue traído directamente de Estados Unidos para infiltrarse haciéndose pasar por un traficante de droga. A través de un intermediario, Antonio contactó a un agente de droga en Hong Kong llamado "George", a quien le comentó que estaba dispuesto para comprar 50 kilos de cocaína a 30.000 dólares estadounidenses el kilo, pero que necesitaría algo de tiempo para reunir un millón de dólares, pues sólo contaba con 500.000 dólares. George comunicó que este punto tendría que ser consultado con el representante del sindicato en el sur de China, un hombre llamado "Bruce", que posteriormente resultó ser Villamil. Por solicitud del agente infiltrado, el 2 de febrero de 2006 un hombre, supuestamente Corredor, entregó en Hong Kong un kilo de polvo blanco que contenía 680 gramos de cocaína pura. No obstante, el alto nivel de sospecha que produjo entre los miembros del sindicato el hecho de que Antonio no les devolviese la muestra de cocaína y que continuara las negociaciones para organizar los detalles del envío final -35 kilos de cocaína- hizo que las autoridades decidieran intervenir.




