Colombia se compromete a luchar contra el uso de niños soldados en el conflicto
Cincuenta y ocho países de Europa, Africa, América y Asia se comprometieron hoy a actuar para poner fin a la utilización ilegal de menores de 18 años por fuerzas y grupos armados en conflictos bélicos en el mundo y combatir la "impunidad" de los responsables
Cincuenta y ocho países de Europa, Africa, América y Asia se comprometieron hoy a actuar para poner fin a la utilización ilegal de menores de 18 años por fuerzas y grupos armados en conflictos bélicos en el mundo y combatir la "impunidad" de los responsables. "Por primera vez unos Estados se comprometen solemnemente a aplicar y respetar los principios de la lucha contra la utilización y el reclutamiento de niños en conflictos armados", afirmó el ministro francés de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, al clausurar la conferencia internacional "Liberemos a los niños de la guerra". Organizada por Francia y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), la reunión, de dos días, contó con casi 300 participantes de Gobiernos, ONG e instituciones internacionales, y el elocuente testimonio del ex niño soldado de Sierra Leona Ishmael Beah. Se calcula que hay al menos 250.000 niños y niñas soldados actualmente en el mundo, esencialmente en Africa, pero también en Asia y en América (en Haití y en Colombia, donde las guerrillas y los paramilitares colombianos utilizan a menores). Entre los signatarios de los "Compromisos de París" figuran diez de los doce países en los que, según la ONU, hay niños soldados: Uganda, República Democrática de Congo (RDC), Chad, Sudán, Burundi, Somalia, Sri Lanka, Nepal o Colombia. Los otros dos, Birmania y Filipinas, no participaron en la reunión. Los países de la Unión Europea y otros donantes como Suiza y Japón han suscrito los "compromisos". También lo han hecho Colombia, Haití y Perú, según la lista facilitada en la conferencia, pero no Estados Unidos, que no acudió a la cita. Aunque sin valor jurídico vinculante, los "compromisos" retoman y dan peso político a los llamados "Principios de París" presentados hoy y que actualizan los elaborados por las ONG y otros organismos humanitarios hace 10 años en Ciudad del Cabo. Los nuevos "principios", guía de buenas prácticas para acciones sobre el terreno a favor de los niños soldados, hacen hincapié en el caso de las muchachas soldados, que llegan a constituir el 40 por ciento de los menores en ciertos grupos armados. Son doblemente víctimas pues son explotadas sexualmente y, cuando recobran la libertad, ellas y los hijos que han alumbrado, fruto de violaciones, son rechazados en sus comunidades. El texto, que considera como niño soldado a todo menor de 18 años reclutado o utilizado por una fuerza o un grupo armado aunque no participe directamente en hostilidades, insiste también en la necesidad de financiación a largo plazo para los programas de reinserción y en dispositivos esenciales de prevención. En los "Compromisos", los países prometen combatir "la impunidad" de autores de reclutamiento o utilización ilegal de menores e "investigar y perseguir de forma efectiva" a esas personas, y se oponen a la amnistía por esos crímenes en los acuerdos de paz. Las acciones para conseguir la liberación, protección y reinserción de los niños soldados no deben estar supeditadas a un acuerdo de alto el fuego o de paz ni a un proceso de desmovilización de adultos, reza el texto. Según los documentos de París, los menores detenidos por crímenes deben ser vistos "primero como víctimas y no sólo como presuntos culpables", y ser tratados "en un marco de justicia reparadora y reinserción social". Y hay que buscar alternativas a las persecuciones judiciales contra ellos cuando es apropiado. Los menores que huyen del reclutamiento por grupos armados tienen derecho a pedir asilo en otros países. Ningún menor debe ser expulsado a un país donde corra el riesgo de ser o volver a ser un niño soldado, reza el texto. En cuanto a los programas de reinserción, se velará porque la financiación sea disponible lo antes posible, sin esperar a dispositivos de desmovilización, y que dure todo lo que haga falta y abarque a toda la comunidad de un ex niño soldado. Ishmael Beah, quien fue en esta conferencia el "rostro humano" del drama de los niños soldados, había insistido en que para facilitar la reinserción de un ex menor combatiente hay que extender los programas a los demás niños de la comunidad a la que vuelve. "Hay que ofrecer a estos muchachos y muchachas, cuyos derechos han sido tan gravemente violados durante un conflicto, el nivel de justicia social al que tienen derecho. Estos países no alcanzarán ni la paz ni la prosperidad si actúan sin esos niños o, peor aún, contra esos niños", sentenció Rima Salah, de UNICEF, en la clausura.




