Jugarse la vida por unos pocos dólares...la prostitución en Mozambique

En Mozambique, uno de los países más pobres del planeta y con el 18 por ciento de la población infectada con el virus del sida, uno de los índices más altos del mundo, las prostitutas se juegan la vida a diario porque muchos de sus clientes se niegan a usar preservativo

En Mozambique, uno de los países más pobres del planeta y con el 18 por ciento de la población infectada con el virus del sida, uno de los índices más altos del mundo, las prostitutas se juegan la vida a diario porque muchos de sus clientes se niegan a usar preservativo.

"Cuando pedimos a nuestros clientes que usen un condón, algunos aceptan, pero otros no quieren oír hablar de él", contó a EFE una prostituta de un barrio de Maputo, la capital de Mozambique.

Los extranjeros les pagan cerca de veinte dólares por un rato de sexo, pero los mozambiqueños no suelen pagar más allá del equivalente a seis dólares, una tarifa que, fuera de la capital, se reduce hasta los dos dólares.

En Maputo, el comercio del sexo comienza cuando cae el día. Las avenidas Olof Palme, Juluys Nyerere, Kennet Kaunda o 24 de Julio se pueblan de profesionales del sexo, algunas rayando los 14 años, que en muchos casos han llegado a la capital desde sitios remotos del país.

La prostitución no tiene una legislación específica en Mozambique, pero el comercio del sexo no está prohibido.

El mercado favorito es el de los marineros que llegan a Maputo, porque, según Matilde Jorge Ntavasse, de 24 años, llegan a pagar tres o cuatro veces más que los mozambiqueños.

"Los mozambiqueños no son honrados, porque hay veces que nos llevan a la cama y después no quieren pagar los 150.000 meticais que cobramos (6 dólares)", se queja Matilde.

A pesar de que las autoridades han declarado el sida como una "emergencia nacional", las precauciones son mínimas, y siempre dependen de cuánto esté dispuesto a pagar el cliente, con preservativo o sin él.

"He tenido varios clientes que ofrecen pagar más por no usar preservativo, y no tuve más remedio que aceptar, porque quería el dinero", dice una prostituta que prefirió reservar su identidad.

"Ya sé que representa un gran riesgo para mí, pero la pobreza...", agrega.

Según datos del Ministerio de Salud, un 18 por ciento de los mozambiqueños está infectado con el virus del sida, una de las tasas más altas del mundo.

El país tiene 18 millones de habitantes y, según datos de la ONU, el 69,4 por ciento de la población vive por debajo de la línea de la pobreza.

El vicedirector ejecutivo del Consejo Nacional del Combate al Sida, Diogo Milagre, reconoce los riesgos que corren las prostitutas por ofrecer sexo sin protección, pero sostiene que la mayoría de ellas no quieren salir de la pobreza, sino acceder a algunos lujos.

"Ellas se prostituyen porque quieren dinero para comprar un (teléfono) celular, o para contar con crédito para comprar ropa", dijo Milagre, quien calcula que este es un fenómeno que afecta a dos de cada tres prostitutas.

Pero las mujeres afectadas niegan que vayan buscando lujos, e insisten en que se trata de un problema de supervivencia.

"Yo vivo de esto desde hace diez años porque no hay trabajo", dice María José, de 30 años, que ofrece su cuerpo a diario en las cercanías del Hotel Polana, el más lujoso de Maputo.

María José cuenta que algunos clientes a los que pide que usen el preservativo hacen oídos sordos y "entran sin protección". "¿Qué puedo hacer?", se pregunta la prostituta, madre de un hijo de siete años cuyo padre no recuerda quién fue.

Para María José, el tiempo es oro, y obliga al periodista de EFE a pagar el equivalente de seis dólares si quiere conocer su historia.

"Voy a perder tiempo contigo, y se me van a pasar los clientes", dice justificándose.

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