Una mujer muere cada cuatro días en Francia por violencia de género
Una mujer muere cada cuatro días en Francia por violencia de género, lo que eleva a la categoría de "asunto de Estado" este problema que constituye uno de los "mayores escándalos en materia de derechos humanos", según Amnistía Internacional (AI).
Una mujer muere cada cuatro días en Francia por violencia de género, lo que eleva a la categoría de "asunto de Estado" este problema que constituye uno de los "mayores escándalos en materia de derechos humanos", según Amnistía Internacional (AI). Esta es la principal conclusión del informe "Las violencias hechas a las mujeres en Francia: Un asunto de Estado" que AI publica mañana miércoles, en la víspera de su puesta a la venta en Francia en forma de libro-guía por la editorial "Autrement". En el texto, de 210 páginas, la organización de defensa de los derechos humanos efectúa la primera radiografía de la violencia contra las mujeres en Francia, al tiempo que aconseja a las víctimas los caminos a seguir para escapar del infierno de los malos tratos. Las cifras oficiales son "terroríficas": Una de cada 10 mujeres dijo haber sufrido violencias a manos de su compañero en los doce últimos meses (según una encuesta elaborada en 2000) y una mujer es asesinada cada cuatro días en Francia (censo 2003-2004). Esos datos ponen de manifiesto que se trata de "un problema grave de sociedad", que "no conoce fronteras, ya sean sociales, culturales o religiosas", destaca AI. La raíz de ese problema está "en una sociedad alimentada por un sistema cultural, social y económico discriminatorio" y en que la violencia ejercida contra la mujer por su pareja se considera un "un asunto de la esfera privada y, por tanto, íntimo". Como ejemplo de esa creencia tan anclada en la conciencia colectiva, Amnistía Internacional recoge el comentario real efectuado por un agresor al que un juez le comunicaba que había sido citado por "ser responsable de actos de violencia contra una persona". "`Pero, señor juez, no es una persona, es mi mujer!", le respondía el individuo al magistrado, según contó éste en un coloquio en 2005. Si uno de los principales obstáculos para luchar contra esa lacra es la dificultad de las víctimas en "romper el silencio" y la incomprensión a la que deben hacer frente, AI denuncia también la "timidez" de la Justicia y lamenta el desconocimiento que las agredidas tienen sobre sus derechos. La organización se queja de una "auténtica prevención", así como de la formación adecuada de policías, magistrados, trabajadores sociales y médicos para enfrentarse al problema. Lo original del informe es que separa, por un lado, el resultado de la violencia doméstica, ya sea física o psicológica, la trata de mujeres para la prostitución, las mutilaciones sexuales (ablación del clítoris) y los matrimonios forzosos. Y por otro, disecciona la respuesta de las autoridades a la violencia, sea del tipo que sea, y que considera "insuficiente", tanto en las capacidades de albergue para mujeres objeto de malos tratos como en la dureza de las sanciones a los agresores. AI reclama al primer ministro, Dominique de Villepin, que adopte una "política ambiciosa" en la materia, con el fin de prevenir la violencia y garantizar una reparación adecuada a las víctimas, así como un acompañamiento judicial y social adecuado para ellas. Especial atención merecen también para Amnistía la situación de las chicas de países del este de Europa, Balcanes, Africa del norte o subsahariana y Asia que son obligadas a prostituirse en Francia, donde calcula que hay 14.000 mujeres en esa dramática situación. Pide para ellas una protección especial y que se ponga en marcha una "estrategia global" de lucha contra la trata de mujeres.




