"Adiós" al dolor crónico fuerte
Un nuevo grupo de medicamentos que surten efecto contra el dolor crónico fuerte ha sido desarrollado en base a la toxina del caracol marino "conus magnus" y saldrá al mercado en varios países europeos y EEUU en 2006.
Un nuevo grupo de medicamentos que surten efecto contra el dolor crónico fuerte ha sido desarrollado en base a la toxina del caracol marino "conus magnus" y saldrá al mercado en varios países europeos y EEUU en 2006. Según comunicó el anestesista vienés Hans-Georg Kress, uno de los autores de estudios clínicos relacionados con este tipo de medicamentos, la substancia activa, la conotoxina, representa la primera novedad para el tratamiento del dolor fuerte desde el descubrimiento de la morfina, hace 200 años. Kress, jefe de la unidad de anestesia y cuidados intensivos del Hospital General de Viena, señaló que se ha diseñado un nuevo medicamento sobre esta base llamado ziconotide. Este fármaco se presta en especial para los pacientes en los que ni siquiera la administración de morfina en áreas próximas a la médula ósea surte el efecto deseado o que muestran fuertes efectos secundarios que contraindican los opiáceos. El mecanismo por el que ziconotide muestra su eficacia es totalmente nuevo porque imita el caracol carnívoro "conus magnus", que dispara diminutas flechas venenosas contra su presa, un pez en la naturaleza, y lo paraliza en unos segundos. Las conotoxinas son compuestos de albúminas muy pequeñas de diez a treinta aminoácidos cuyas moléculas, gracias a su pequeñez, alcanzan rápidamente su destino, los llamados canales de iones en las membranas celulares del cerebro y la espina dorsal. Lo que mata al animal perseguido por el caracol marítimo, surte un efecto muy positivo en el cuerpo humano, siempre que la dosis sea la adecuada, porque inhibe la generación del dolor. Aunque se trata de un desarrollo prometedor nuevo, no es una droga milagro para cualquier dolor crónico, subrayó el científico en declaraciones a la prensa, sino un auténtico producto de nicho contra los síndromes de dolor difíciles de tratar. Además su aplicación resulta relativamente complicada, porque hay que administrar el medicamento a través de una infusión cerca de la columna vertebral mediante una bomba implantable, lo que en general sólo será posible en centros especializados.




