'Katrina' ocho días después de su paso la tragedia continua
El alcalde de la ciudad de Nueva Orleans principal afectada por el huracán Katrina, ordenó hoy miércoles 7 de septiembre de 2005 la evacuación por la fuerza de las personas que se resistan a salir de la ciudad. La razón: graves problemas sanitarios podrían incrementar el numero de personas muertas por la tragedia que hasta hoy se creen han sido 10.000. Informe de William Restrepo para el programa Hora 20
Al menos 235.000 personas evacuadas de zonas devastadas por el huracán Katrina en Estados Unidos permanecen aún albergados en refugios de 18 Estados, diez días después de la catátrofe, informó el miércoles la Agencia Federal de Situaciones de Emergencia (Fema). "Esta mañana a las seis (10H00 GMT) había 235.000 personas albergadas en refugios", informó un responsable de la Fema bajo condición de anonimato. El Estado que recibió el mayor número de evacuados es Texas (sur), a donde arribaron 124.498 personas, provenientes en su mayoría de Luisiana. En tanto, otros afectados se resisten a dejar las zonas de desastre. En Nueva Orleans, una de las ciudades más castigadas por el ciclón, entre 10.000 y 15.000 personas ignoraron los llamados a abandonar el lugar, informaron fuentes militares. Previamente, las autoridades locales dijeron que no quedaban más de 10.000 residentes en Nueva Orleans. "Pensamos que quedan sin duda unos 10.000 o 15.000 en la ciudad", declaró a la prensa el teniente coronel Jacques Thibodeaux, de la Guardia Nacional de Luisiana, durante una conferencia de prensa en Baton Rouge, capital administrativa del Estado. "Nos quedaremos hasta que el último sea evacuado", aseguró Thibodeaux. Grandes bombas finalmente comenzaron el miércoles a evacuar el tóxico caldo que inunda a Nueva Orleans tras el pasaje del huracán Katrina, pero llevará semanas vaciar las anegadas calles de la devastada ciudad. También se inicio la evacuación de las aguas. Dos bombas instaladas en el dique cerca de la Calle 17 arrojaban el putrefacto líquido verde en un depósito espumoso en el lago Pontchartrain, mientras los helicópteros dejaban caer bloques de hormigón, enormes bolsas de arena y partes de la autopista rota por la tempestad, en la brecha que provocó Katrina, que inundó la ciudad y dejó un posible saldo de miles de muertos. Con el retiro de las aguas, una inmunda resaca queda despositada en las casas, lo cual probablemente obligará a derribarlas para evitar enfermedades. Muchas de las calles de la ciudad pueden llegar a desaparecer por la misma razón. "Llevará semanas" sacar toda el agua", dijo Kenneth Crumholt, del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. "Lo que ven es temporario; es una pequeña parte del panorama general", dijo Crumholt a la AFP. "Llevará tiempo diseñar (planes a largo plazo), tenemos un largo camino por delante". Los diques de hormigón que protegieron por décadas a Nueva Orleans no se reconstruirán enseguida en forma permanente. Importantes decisiones políticas deberán tomarse sobre el futuro del complejo sistema de protección contra las aguas concebido originalmente en el siglo XVIII para defender a Nueva Orleans, una ciudad que se encuentra casi toda por debajo del nivel del mar. Los primeros diques fueron construidos alrededor de 1720 para contener al río Mississippi. Los diques y sistemas de bombeo que se desarrollaron progresivamente drenaron las tierras cenagosas y los pantanos circundantes, permitiendo una masiva urbanización en áreas bajas que volvió cada vez más vulnerable a la ciudad. En el distrito Metairie, donde el martes se repararon los diques, la ruptura se produjo a lo largo de un canal que contaba con altas paredes de cada lado para contener al lago Pontchartrain. Con Katrina, los muros cedieron por la presión de las aguas crecidas y la zona se inundó. En esa zona sólo se pueden ver ahora los tejados de las casas, el capitel de las iglesias y la copa de los limoneros. Crumholt dijo que el sistema fue diseñado para soportar un huracán de categoría tres. Katrina fue categoría cuatro, uno de los más potentes. A lo largo del canal, algunos habitantes del lugar observaban las excavadoras y grúas. Considerando las paredes de contención de apenas 30 centímetros de grosor y los bloques de hormigón sólo pegados con caucho, muchos agradecían seguir con vida. "Eramos presas seguras, todos sabíamos que era cuestión de tiempo", dijo Monte Bains, que vivió cerca del canal durante los últimos 10 años con su esposa Patty.




