Aumenta la frustración nacional contra Bush, según nueva encuesta
El presidente de EEUU, George W. Bush, que recortó dos días sus largas vacaciones y regresó a la Casa Blanca debido al huracán "Katrina", afronta una importante crisis de popularidad que puede dificultar el último tramo de su mandato.
El presidente de EEUU, George W. Bush, que recortó dos días sus largas vacaciones y regresó a la Casa Blanca debido al huracán "Katrina", afronta una importante crisis de popularidad que puede dificultar el último tramo de su mandato. Una encuesta difundida hoy por el diario "The Washington Post" y la cadena de televisión ABC, y que se suma a varios sondeos previos, señala que la frustración de los estadounidenses con Bush ha aumentado debido al caos de la posguerra en Irak, el alza en los precios de los combustibles y el rumbo de la economía. El último sondeo, realizado entre el 25 y el 28 de agosto, señaló que la aprobación para Bush es de un 45 por ciento, un descenso de siete puntos desde enero y el más bajo desde que llegó a la Casa Blanca en 2001. Hace dos meses, la aprobación era de un 47 por ciento. El 73 por ciento de los 1.006 adultos consultados desaprueba la forma en que Bush ha manejado la situación provocada por el huracán "Katrina", y sólo un 22 por ciento la apoya. El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, se apresuró hoy a indicar que el Gobierno elabora un programa de asistencia que incluiría "ayuda suplementaria para situaciones semejantes". Tampoco los republicanos del Congreso salen mejor parados. Sólo un 37 por ciento de los encuestados aprueba su gestión, el nivel más bajo de aceptación entre los legisladores en casi ocho años. Si no se revierte esta tendencia, la caída de popularidad de Bush y de sus correligionarios en el Congreso podría afectar las elecciones legislativas de 2006 y poner en peligro la mayoría de que goza el partido gobernante en el Congreso, según expertos. A Bush le persiguen los problemas. Un informe de la Oficina del Censo indicó el martes que, por cuarto año consecutivo, ha aumentado el número de pobres y el de personas sin seguro médico en EEUU, pese a la prosperidad económica del país. Y desde principios de agosto, activistas opuestos a la guerra en Irak han acampado en su rancho de Crawford (Texas) -que Bush describe como su "pedazo de cielo"- para exigir la salida de las tropas de EEUU de ese país. Pero Bush, empecinado en cumplir con la misión, ha rechazado una retirada de Irak, donde casi 1.900 soldados estadounidenses han muerto desde la invasión y ocupación en marzo de 2003. Para su consuelo y el de sus seguidores, el sondeo señaló que el 56 por ciento de los estadounidenses aprueba la lucha contra el terrorismo, seis puntos por encima del nivel registrado en junio. Además, un creciente número de estadounidenses, de entre la propia base del Partido Demócrata, está descontento con los líderes demócratas, porque creen que éstos han ofrecido a Bush una oposición "muy tibia". "La historia ha demostrado que un presidente puede perder muy rápido su popularidad", dijo a EFE el analista político Allan Lichtman, profesor de American University.. El demócrata Lyndon Johnson (1963-1969) se retiró de la contienda por la reelección durante el conflicto en Vietnam; el republicano Richard Nixon (1969-1974) dimitió tras el escándalo de Watergate y el demócrata Jimmy Carter (1977-81) afrontó la crisis de rehenes en Irán y perdió la reelección. George Bush padre tuvo un alto índice de popularidad durante la primera Guerra del Golfo en 1991, pero los problemas económicos acabaron por hundirlo en las encuestas, y perdió la reelección frente a Bill Clinton en 1992. "Bush y el Congreso no escuchan las preocupaciones del ciudadano de a pie. En vez de ofrecer soluciones sobre Irak o el alza de la gasolina, Bush insiste en sus fallidas políticas", dijo a EFE la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Bush necesitará algo más que suerte para mejorar en las encuestas porque, en su caso, "se combinan la frustración por un conflicto (en Irak) que no parece tener fin y el malestar porque la prosperidad económica no ha beneficiado a muchos", consideró Lichtman, "Bush y sus asesores ya han probado todos los trucos disponibles, pero necesitarán un verdadero cambio, un verdadero progreso en Irak y un verdadero progreso en la economía a largo plazo", puntualizó.




