Al exitoso rescate del batiscafo sigue una fuerte polémica por la precaria situación naval
Tras el final feliz de la odisea de los siete tripulantes del batiscafo AS-28, en Rusia se ha desatado una fuerte polémica sobre si se sacaron o no lecciones del desastre del submarino nuclear "Kursk", que le costó la vida a sus 118 tripulantes y cuyo quinto aniversario se recuerda el próximo jueves
Tras el final feliz de la odisea de los siete tripulantes del batiscafo AS-28, en Rusia se ha desatado una fuerte polémica sobre si se sacaron o no lecciones del desastre del submarino nuclear "Kursk", que le costó la vida a sus 118 tripulantes y cuyo quinto aniversario se recuerda el próximo jueves. "`Los salvaron!", tituló hoy el bisemanario de oposición "Nóvaya Gazeta", que añade que "algo que se aprendió con el 'Kursk' es que la vida de las personas es más importante que los secretos militares", al destacar que la Armada pidió ayuda extranjera para rescatar el sumergible. Sin embargo, algunos medios de prensa subrayaron que la Armada informó de la emergencia después de que la esposa de uno de los tripulantes del batiscafo comunicara de manera anónima a una radio local de que el AS-28 había sufrido una avería, y solicitó ayuda al extranjero 30 horas después de la creación del gabinete de crisis. El batiscafo había quedado atrapado a unos 200 metros de profundidad en los cables de una antena de vigilancia costera que forma parte de un sistema de detección activa de submarinos a grandes distancias, por lo que algunos ex altos mandos de la Armada calificaron de error la participación de extranjeros en el rescate. El AS-28, que estuvo atrapado durante más de 76 horas en las profundidades del Pacífico junto a la península de Kamchatka, emergió ayer a la superficie por sus propios medios después de que un aparato robótico submarino "Scorpio" guiado por especialistas británicos cortara los cables y mangueras que lo tenían prisionero. "Es totalmente incomprensible el hecho de que los británicos tengan los equipos necesarios y nosotros, no", comentó el líder del Partido Comunista, Guennadi Ziugánov, quien añadió que si en Rusia no se pueden fabricar equipos de rescate eficaces, hay que importar éstos del extranjero. Ziugánov recalcó que lo ocurrido con el batiscafo militar en aguas del Pacífico es "una muestra de que la irresponsabilidad de la jefatura del ministerio de Defensa rebasa todo limite". El ex comandante en jefe de la Flota rusa del mar del Norte y actual senador Viacheslav Popov, quien dirigió en agosto de 2000 el fallido rescate del "Kursk", declaró que la Armada ha gastado decenas de millones de dólares en equipos de rescate, pero que faltan medios para transportarlos a los lugares donde se necesitan. Según la agencia oficial rusa Itar-Tass, la emergencia ocurrida con el batiscafo AS-28 confirmó la necesidad de descentralizar la toma de decisiones cuando está en juego la vida de las personas. "Antes era casi imposible imaginar que un comandante de una flota pidiera ayuda al extranjero, aunque fuera en aras de la salvación de personas, sin la autorización de Moscú. A jugar por todo, así lo hizo el comandante en jefe de la Flota del Pacífico, almirante Victor Fiódorov", destacó un comentario de la agencia oficial. Al igual que hace cinco años, cuando naufragó el "Kursk", algunos medios informativos resaltaron el mutismo del presidente Rusia, Vladímir Putin, durante los tres días que el batiscafo estuvo atrapado en las profundidades marinas. El jefe del Kremlin se limitó ayer a felicitar escuetamente, a través de un comunicado de tres líneas, a todos los participantes en el rescate y a ordenar una investigación de los hechos. El silencio de Putin "revela la debilidad oculta de una administración obsesionada con proyectar fortaleza", afirmó hoy el diario "The Moscow Times" en su editorial, titulado "Un líder de verdad no guarda silencio". "Su decisión de mantenerse callado durante las crisis parece indicar miedo a ser vinculado a una posible tragedia", opina el rotativo, que recuerda que el jefe del Kremlin tampoco dijo palabra durante la toma de rehenes en el escuela de Beslán, en el sur del país, el 1 de septiembre del año pasado.




