El Congreso sesionará en Sucre y el dimitente Carlos Mesa alerta sobre una "guerra civil" en Bolivia
El jefe del Estado boliviano, Carlos Mesa, se unió a los líderes sociales y asociaciones de derechos humanos que exigen a los presidentes del Legislativo que renuncien a la sucesión constitucional y se convoquen elecciones para evitar una guerra civil
El jefe del Estado boliviano, Carlos Mesa, se unió a los líderes sociales y asociaciones de derechos humanos que exigen a los presidentes del Legislativo que renuncien a la sucesión constitucional y se convoquen elecciones para evitar una guerra civil. El Congreso de Bolivia se reunirá el jueves en la ciudad de Sucre, en el sur del país, para decidir si acepta la dimisión presentada el lunes por Mesa, y en caso de hacerlo deberán determinar quién será su sucesor. En un mensaje a la nación, Mesa alertó el martes de la gravedad extrema en que vive Bolivia y manifestó que su renuncia es "definitiva". Exigió al presidente del Congreso, Hormando Vaca Díez, que renuncie al derecho de sucesión constitucional, y por extensión al presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, para permitir que el presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez, convoque a elecciones generales. "Bolivia está al borde del abismo", advirtió el mandatario, quien agregó que "el país no puede seguir jugando a la posibilidad de partirse en mil pedazos; la única salida para Bolivia es un proceso electoral inmediato que contemple todo un mecanismo de transformación". El mensaje de Mesa, quien además hizo un llamamiento a los bloqueadores y manifestantes para que permitan la distribución de alimentos y carburantes en las ciudades de El Alto y La Paz, selló su propuesta como única salida, ya que, según dijo, Bolivia se encuentra al borde de una guerra civil. "Me quedan horas como presidente y estoy tratando de evitar un derramamiento de sangre", aclaró. Si bien la convocatoria de la sesión del Congreso en Sucre supuso un respiro político, abrió también las puertas de una sucesión que pocos quieren en la nación andina. Así lo manifestó también el diputado y líder cocalero Evo Morales, quien en nombre del Movimiento Al Socialismo (MAS), dijo que asistirá a la sesión del Congreso de Sucre, pero que en ella se opondrá a la designación de Hormando Vaca Díez como sucesor de Mesa. Para Morales, Vaca Díez no llegaría a ocupar su cargo "más allá de una hora o tres días" y lo descalificó por pertenecer al Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), liderado por el ex presidente Jaime Paz Zamora y al que relacionó con masacres ocurridas en el pasado. Por su parte, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia advirtió de que éste es el "peor momento de la historia reciente" y alertó de que esta situación puede llevar a "una espiral de violencia con consecuencias irremediables". Para evitarlo propuso, al igual que Mesa y el diputado Morales, que los presidentes del Congreso y de la Cámara de Diputados renuncien a la posibilidad de convertirse en jefe del Estado. Planteó como alternativa "un acuerdo nacional que incluya la convocatoria a una Asamblea Constituyente, la recuperación efectiva de los recursos naturales, un referéndum autonómico, todo ello basado en la preservación de la democracia". Esta organización además condenó cualquier actitud que incentive la violencia. Pese a los llamamientos a la cordura, en Bolivia no está claro que la crisis tenga un fin a corto plazo, ya que la convocatoria de la sesión del Congreso en Sucre, y no en La Paz, también provocó las iras de algunos convocantes de las protestas como Evo Morales, quien dijo que esta iniciativa está polarizando el país. El líder del MAS amenazó además con extender hasta Sucre las protestas el próximo jueves. Vaca Díez anunció el martes la convocatoria del Congreso en Sucre porque, según dijo, la ciudad de La Paz no reúne las condiciones de seguridad necesarias, consecuencia de las protestas de las últimas semanas y que el martes alcanzaron su punto álgido. Ayer fue la jornada más violenta vivida en la urbe paceña en cuatro semanas, periodo que llevan los campesinos, obreros, mineros y maestros en las calles exigiendo la convocatoria de una Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos. La situación se agravó cuando un numeroso grupo de mineros irrumpió en camiones y sembró de dinamita el centro paceño. La reacción de la policía no se hizo esperar y cargó contra los manifestantes con el resultado de trece heridos, de ellos tres graves, y más de 50 detenidos. La clave está ahora en Sucre pero la incertidumbre impide adivinar qué ocurrirá hoy, miércoles, en las asediadas ciudades de La Paz y El Alto, así como en otros puntos bloqueados del país, donde los alimentos y el combustible escasean y los extranjeros comienzan a abandonarlo.




