Las instituciones europeas llaman a la cohesión tras las debacles en Holanda y Francia
Los líderes de las instituciones europeas hicieron un dramático llamamiento a la cohesión en el seno de la Unión Europea después de que Holanda rechazara masivamente en un referéndum el tratado de la Constitución
Los líderes de las instituciones europeas hicieron un dramático llamamiento a la cohesión en el seno de la Unión Europea después de que Holanda rechazara masivamente en un referéndum el tratado de la Constitución. Con más del 60 por ciento de los votos en contra, Holanda se convirtió hoy en el segundo país fundador de la Unión en rechazar el texto, tras el "no" del pasado domingo en Francia. El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, dijo en una rueda de prensa que el próximo Consejo Europeo del 16 y 17 de junio "tiene que demostrar nuestra cohesión ante esta situación difícil, que podemos resolver si tenemos la voluntad política". Durao Barroso pidió a todos los países miembros que "se abstengan de adoptar una decisión unilateral antes del Consejo de junio", que debe analizar la situación. "La suma de razones contradictorias que han hecho triunfar el 'no' en Francia y en Holanda es impresionante", reconoció por su parte el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, cuyo país preside este semestre la UE. Un desolado Juncker constató que "Europa ya no hace soñar", pero afirmó que "el proceso de ratificación debe continuar" para que los pueblos y los Parlamentos puedan expresarse y pueda continuar el intenso debate iniciado en esos dos países. "No gusta Europa tal como es y se rechaza la Europa propuesta por el tratado constitucional", añadió Juncker, quien dijo que en el Consejo Europeo en Bruselas presentará propuestas "para demostrar al mundo que Europa funciona, está en marcha y sabe decidir". Según Juncker, los referendos en Francia y Holanda "han sembrado la duda más en el exterior que en Europa", una situación que calificó de "peligrosa porque amenaza con disminuir la influencia política global de la Unión Europea". "Habrá que demostrar al exterior que no abandonamos el camino hacia un futuro mejor, tanto para nosotros como para los que en el mundo tienen la esperanza puesta en nosotros", dijo. Juncker recordó que desde el pasado lunes se ha reunido en Luxemburgo uno por uno con sus colegas europeos y afirmó que tiene "la firme intención de llevar a buen puerto" el presupuesto de la Unión Europea para el período 2007-2013. También el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, dijo en la rueda de prensa que "el miedo ha sido más fuerte que los sueños" y subrayó que "ahora lo que hay que hacer es dar a todos los países la oportunidad de pronunciarse como estaba previsto cuando firmamos el tratado constitucional". Algunos países, como la República Checa y sobre todo Gran Bretaña, sugirieron después del "no" registrado en Francia el pasado domingo una interrupción en el proceso de ratificación, y más en caso de derrota en Holanda. "Por suerte sólo hay convocados diez referendos", contestó Juncker cuando se le preguntó esta noche si no temía resultados negativos en las otras consultas. Sin embargo, el primer ministro señaló que, en vista de la elevada participación y el gran debate suscitado en Francia y Holanda, "se impone con mayor vigor que antes el recurso a un plebiscito", y pidió a los países que ratificarán el tratado por la vía parlamentaria que integren a la población en el debate. Pero Juncker lamentó que en estos países "se hablara de todo menos de la Constitución". Juncker se declaró dispuesto a defender a la Unión Europea y dijo que "es fácil decir que Europa sale muy cara, pero dos semanas de guerra cuestan más que diez presupuestos europeos". "Quisiera describir cuál sería la situación de la economía europea si no tuviéramos la protección del euro y no se hubiera producido la ampliación que da estabilidad al continente", añadió. Hasta ahora nueve países han ratificado la Constitución, y España es la única que lo ha hecho por la vía de un referendo. Cuando negociaron el tratado constitucional, los Veinticinco acordaron que harían balance en noviembre de 2006 y, si para entonces, "cuatro quintas" partes de los estados miembros habían ratificado el tratado y "uno o varios" habían experimentado problemas, el Consejo Europeo se reuniría para buscar una solución.




