Chirac apuesta por Villepin como nuevo Primer Ministro
El jefe de Estado francés, Jacques Chirac, políticamente muy debilitado por el rotundo triunfo del "no" en el referéndum sobre la Constitución europea del pasado domingo, decidió hoy nombrar a Dominique de Villepin para encabezar el Gobierno, en los 22 últimos meses de su mandato presidencial
El jefe de Estado francés, Jacques Chirac, políticamente muy debilitado por el rotundo triunfo del "no" en el referéndum sobre la Constitución europea del pasado domingo, decidió hoy nombrar a Dominique de Villepin para encabezar el Gobierno, en los 22 últimos meses de su mandato presidencial. El "numero dos" del Ejecutivo y titular de Interior sería, según ha trascendido, el líder del partido gobernante (UMP), Nicolas Sarkozy, principal rival político de Chirac al que aspira a reemplazar en las elecciones presidenciales de 2007, y que era el favorito de los franceses para encabezar el nuevo Gobierno. Después de aceptar la dimisión del muy impopular Jean-Pierre Raffarin como primer ministro, tras casi 37 meses en el cargo, Chirac anunció, en un escueto comunicado del Elíseo, la designación de Villepin, de 51 años, actual titular de Interior y conocido como el "rostro" de la oposición de Francia a la guerra de Irak, en 2003, durante su paso por el Ministerio de Asuntos Exteriores. El traspaso de poderes entre Villepin y Raffarin tendrá lugar a las 16.00 hora local (14.00 GMT). El flamante primer ministro no hizo declaraciones después de reunirse con Chirac y antes de almorzar con diputados de la UMP y su aliada centroliberal, la UDF. La composición del nuevo Ejecutivo debe conocerse como pronto el miércoles, después de que esta noche el propio Chirac se dirija a sus compatriotas en una alocución televisada. Sarkozy, de 50 años, que ocupó con brío la cartera de Interior entre mayo de 2002 y marzo de 2004 y que, por orden de Chirac tuvo que dejar el pasado noviembre el Ministerio de Economía para asumir la presidencia de la UMP, conservaría ahora el liderazgo del partido que compaginaría con sus funciones gubernamentales. Con este sorprendente y potencialmente explosivo dúo Villepin-Sarkozy, Chirac parece haber buscado una fórmula que le permita conservar un cierto papel de árbitro y evitar una "guerra" en el resto de su mandato presidencial. Los analistas se preguntan cómo van a cohabitar Villepin y Sarkozy, ambos con ambiciones presidenciales y estilos y posicionamientos políticos muy distintos, el primero visto como más "social" y el otro claramente "liberal". Además, hace tan sólo cinco días, Sarkozy había arremetido violentamente contra Villepin, quien nunca ha sido elegido y no tiene experiencia práctica, al señalar que "los que tienen el derecho de hablar en nombre de Francia son los que han afrontado al menos una vez en su vida el sufragio universal y logrado reconquistar su confianza". Aunque ambos defienden la necesidad de un nuevo impulso y un giro en la política gubernamental, es una incógnita cómo podrán encontrar la "pócima mágica" para responder a la gran angustia social expresada por los franceses en las urnas el pasado domingo. El referéndum mostró el agravamiento de la fractura entre las dos Francias, la popular y la de las elites, a la que contribuye la tasa de paro más alta en cinco años y un endeble crecimiento económico. Al anunciar los resultados de la consulta, Villepin consideró "esencial medir las expectativas y aspiraciones del pueblo francés y reunirnos en torno a los valores de la República en defensa de nuestro interés nacional". Sarkozy, quien durante la campaña dijo que el modelo social francés tan amado por Chirac ya no sirve, reclamó revisiones radicales de la política gubernamental la noche del referéndum, en un discurso visto entonces como una candidatura a la jefatura del gobierno o el pistoletazo de su carrera presidencial para 2007. Las reacciones al nombramiento oficial de Villepin como nuevo primer ministro y a la probable vuelta de Sarkozy al Ejecutivo suscitaron reacciones lógicamente opuestas en la clase política. Sarkozy es "indispensable a la acción pública. En la situación en la que se encuentra nuestro país (..) hay que formar la unión sagrada para responder a las expectativas de los franceses y volver a colocar a Francia en el corazón del juego europeo", dijo un diputado de la UMP, para quien Chirac ha querido mostrar así que se deben evitar como sea las "guerrillas" entre políticos. El nombramiento de Villepin es "la mejor elección posible", dijo el presidente de la cámara de los diputados y fiel chiraquiano, Jean-Louis Debré, porque "une al conjunto de la mayoría". "No se cura una crisis de régimen con cataplasmas", replicó el jefe del grupo socialista en la cámara baja, Jean-Marc Ayrault. Para la líder comunista Marie-George Buffet, una de las ganadoras del triunfo del "no" en el referéndum, "un gobierno Villepin co-dirigido por Sarkozy es una provocación a la soberanía popular", a la vez que pidió la disolución de la cámara de diputados.




