Toribío: 35 días después de la incursión de las Farc
Soledad, amenazas, desplazamiento, puesto de salud abandonado, francotiradores y muchas viviendas que muestran, como cicatrices, las huellas de la guerra, es lo que vive Toribío
Soledad, amenazas, desplazamiento, puesto de salud abandonado, francotiradores y muchas viviendas que muestran, como cicatrices, las huellas de la guerra, es lo que vive Toribío.Treinta y cinco días después de la primera incursión de las Farc el 14 de mayo pasado y la décima segunda en su historia desde 1984, sus habitantes se debaten entre la incertidumbre y el deseo de regresar.La vía, que comunica con los demás municipios del nororiente, antes poblada de campesinos y con vehículos de un lado para otro, es una carretera fantasma, donde escasamente avanza una que otra chiva.En el pueblo, en su casco urbano, 283 casas, son el reflejo de los enfrentamientos de la guerrilla con tropas regulares del ejército y uniformados de la policía, 26 fueron destruidas.Aunque la red de solidaridad ya aportó kits de supervivencia para sus ocupantes, se están entregando lentamente los subsidios, consistentes en recursos económicos hasta por ocho salarios mínimos."La situación social es bien compleja en Toribío, dice su personero Jairo Bolaños, quien denuncia que siete grupos familiares que fueron amenazados por un grupo ilegal armado--sin denominación definida-- salieron del pueblo con la ayuda de organismos internacionales.A ellos se les acusaba de ser auxiliadores y alcahuetes de la guerrilla, por eso existe orden de captura, sin justificación alguna contra 200 paeces, afirma el funcionario.A pesar de la tensa calma, los disparos de francotiradores de la guerrilla contra los miembros de la policía y ejército han ocasionado varias bajas entre los representantes del Estado.Hoy precisamente una comisión de organismos gubernamentales salió rumbo a Tacueyó para comprobar la situación denunciada por campesinos, quienes revelan enfrentamientos en Playa Alta y la Luz.El secretario de salud , Silvio Valencia, dijo que el puesto de atención médica fue retirado, porque en sus puertas están estacionadas tanquetas del ejército que son periódicamente hostigadas por la guerrilla.Denunció que las FARC continúan lanzando "tatucos", una especie de misiles artesanales con explosivos que siguen generando daños físicos en la infraestructura del pueblo.En Toribío y San Francisco los escolares volvieron a sus clases, pero en Tacueyó no hay clases.Los aborígenes recuerdan que hace 35 días ocurrió el primero de los más recientes ataques de la subversión contra sus poblaciones. Pero la serie comenzó hace 21 años.




