Dramático caso de un preso de la penitenciaría de máxima seguridad en Girón, Santander
En un preso de alta peligrosidad se convirtió para el INPEC, un invidente, sin brazos y con problemas en una rodilla que le impide caminar y que esta condenado a siete años de cárcel por el delito de concierto para delinquir en la penitenciaría de Máxima seguridad de Girón, Santander
En un preso de alta peligrosidad se convirtió para el INPEC, un invidente, sin brazos y con problemas en una rodilla que le impide caminar y que esta condenado a siete años de cárcel por el delito de concierto para delinquir en la penitenciaría de Máxima seguridad de Girón, Santander.Darío Pinzón Fuentes, abogado de oficio, dijo que Néstor Niño Lizarazo sufrió un accidente con explosivo que lo dejó con problemas físicos que le impiden la movilidad.Agregó que el director de la penitenciaria lo considera de alta peligrosidad y en algunos casos lo amarra y le da tratamiento de una persona normal.Según el abogado, pese a que el interno tiene heridas en el cuerpo porque en su condición sufre caídas, los médicos del penal reportan en los exámenes físicos que Néstor Niño Lizarazo no sufre enfermedad alguna que le impida llevar una vida normal.El jurista Pinzón expresó que en la cárcel el invidente tiene que pagar a sus compañeros para que le presten ayuda para realizar sus necesidades básicas, y manifestó que el INPEC se niega a trasladarlo a otra cárcel como ordenó un juez.-Mientras tanto, el condenado lo único que pide es morir.




