Homosexuales celebran la decisión del juez a favor de uniones del mismo sexo
Los homosexuales de EEUU recibieron un importante espaldarazo cuando un juez de San Francisco decidió que la ley de California que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer es anticonstitucional
Los homosexuales de EEUU recibieron un importante espaldarazo cuando un juez de San Francisco decidió que la ley de California que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer es anticonstitucional. Poco más de un año después de que el Supremo de California frenase en seco la ola de cerca de 4.000 bodas entre parejas del mismo sexo celebradas bajo el amparo del alcalde de San Francisco, un juez de esta ciudad dio la razón a la comunidad homosexual. Richard Kramer, magistrado del Tribunal Superior del condado de San Francisco, dictaminó el lunes que los gays y lesbianas de California tienen derecho a casarse bajo el amparo de la Constitución de este estado, el más poblado del país. "No hay ningún motivo racional para limitar el matrimonio en este estado a parejas de diferente sexo", escribió el magistrado. El gobernador de California, el ex actor Arnold Schwarzenegger, evitó por el momento comentar la decisión judicial y se limitó a decir a través de una portavoz que "hay que esperar para ver hasta dónde llega esta decisión". Quien no tardó en reaccionar fue la numerosa comunidad homosexual de San Francisco, una de las ciudades más progresistas del país. "Pensé que nunca lo iba a llegar a ver", declaró Kate Kendell, directora del Centro Nacional para los Derechos de las Lesbianas. "Es un gran día para la justicia, y para las familias de los gays y lesbianas", añadió Kendell. Mientras tanto, del otro frente llegaron poco menos que rayos y truenos. Tony Perkins, presidente del grupo ultraconservador Family Research Council, calificó al juez de "aberrante" por haber lanzado un "asalto contra el fundamento de la sociedad". Kramer dictaminó en respuesta a dos demandas legales interpuestas por una docena de parejas homosexuales y por el ayuntamiento de San Francisco, respectivamente, que protestaron por la decisión del alto tribunal de prohibir las bodas celebradas en el consistorio. De esta manera, el juez Kramer puso en entredicho esa decisión el lunes, al escribir que la definición histórica que California ha utilizado hasta ahora para definir el matrimonio no es motivo suficiente para denegar el derecho de los homosexuales a la igualdad ante la ley, así como su derecho al matrimonio. En su dictamen, de 27 páginas, Kramer señala que éste es el mismo argumento que se utilizó para prohibir el matrimonio entre personas de diferentes razas, y que el Supremo echó por tierra en 1948. En cuanto a la tesis que habían expuesto los que se oponen a estas uniones, que habían señalado que las leyes deben proteger la procreación y la crianza de los niños, Kramer señaló que "uno no necesita estar casado para procrear, y uno no necesita procrear para casarse". El dictamen del juez no revive los matrimonios que se celebraron en el invierno del año pasado y que quedaron anulados poco tiempo después, pero si se mantiene podría permitir que las parejas del mismo sexo se casen en el futuro. La decisión de Kramer tendrá que superar ahora multitud de escollos para convertirse en ley, si es que eso llega a ocurrir. Para empezar, varios grupos que representan a la derecha religiosa ya han anunciado que planean apelar el dictamen, que posiblemente termine en manos del Tribunal Supremo de California. Gavin Newsom, el alcalde que lanzó la ola de bodas entre homosexuales, señaló que se trata de "una gran victoria" pero aconsejó cautela: "Es una larga lucha hasta el Tribunal Supremo", dijo. California comienza a seguir, de esta manera, los pasos de Massachusetts, el único estado norteamericano que hasta ahora ha reconocido el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio. Massachusetts comenzó su camino hacia la legalización del matrimonio homosexual con una decisión del Tribunal Supremo estatal, que declaró inconstitucional la ley que limitaba el matrimonio a personas de distinto sexo, y que forzó a la legislatura a aprobar una ley que autorizara las uniones entre personas del mismo sexo. Mientras tanto, magistrados de la ciudad de Nueva York y del estado de Washington han alcanzado dictámenes similares a los del juez de San Francisco.




