Vicepresidente Santos le exige a los grupos ilegales la no utilización de minas antipersonales
El vicepresidente colombiano, Francisco Santos, que intervino ante el plenario de la "Cumbre sobre un Mundo Libre de Minas", dijo que "el mundo civilizado debe exigir a estos grupos inhumanos que dejen de utilizar esas armas".
Nairobi.---El vicepresidente colombiano, Francisco Santos, que intervino ante el plenario de la "Cumbre sobre un Mundo Libre de Minas", dijo que "el mundo civilizado debe exigir a estos grupos inhumanos que dejen de utilizar esas armas". Santos destacó que Colombia, parte del tratado desde 2001, "hizo lo que ningún otro país ha hecho: destruir su arsenal a pesar de estar inmerso en un conflicto armado", y detalló el plan gubernamental para sensibilizar a la población, limpiar las áreas minadas y ayudar a los supervivientes. "Todo lo que no hagamos hoy nos costará más en el futuro, en vidas, desarrollo, justicia social y dinero", agregó.Con minas antipersonales presentes en treinta de los 32 departamentos del país, Colombia es el cuarto país en el mundo con más nuevas víctimas de minas al año. El número de muertes ha aumentado de 143 en 2000 a 268 en 2001 y 627 en 2002. En 2003, fallecieron en Colombia 155 personas y 511 resultaron heridas debido a las minas, según datos difundidos durante la Cumbre de Nairobi. Colombia continúa siendo el único país Latinoamericano con una gran cantidad de minas antipersonales en su territorio, debido al conflicto armado que vive el país, aunque se ha logrado un gran avance en los últimos cinco años en la destrucción de estos artefactos explosivos. "En Colombia se siguen usando minas a diario, tanto por parte de la guerrilla como por los paramilitares", dijo Charlie Avendaño, investigador para América del informe "Monitor de Minas Terrestres 2004", recopilado por la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas. Avendaño participa en la "Cumbre sobre un Mundo Libre de Minas" que se celebra en Nairobi para analizar el cumplimiento de la Convención de Ottawa, que prohíbe el uso, producción y venta de minas antipersonales. El investigador destacó que, aunque la venta de minas en el mundo ha disminuido drásticamente, "la mayoría de las minas que utiliza la guerrilla colombiana, que tiene una gran capacidad para producir éstos y otros artefactos explosivos, son artesanales". Todos los países de Latinoamérica son parte de la Convención, con excepción de Cuba, que no la ha firmado, y Haití, que la firmó pero no la ha ratificado. Costa Rica declaró en 2003 que había completado la remoción de las minas y Honduras lo ha hecho recientemente. Según Avendano, "casi todos los países han destruido sus arsenales y Guatemala, Nicaragua, Ecuador y Perú siguen avanzado en la remoción de minas de su territorio". Cinco años después de su entrada en vigor, la Convención de Ottawa es uno de los tratados internacionales de más éxito; ha sido ratificada por 144 países, entre ellos casi todos los afectados por las minas, y ha supuesto globalmente la destrucción de más de treinta millones de minas almacenadas. Pero los fondos para asistir a las víctimas han disminuido, a pesar de que el número de éstas continúa creciendo cada año. En todo el mundo hay actualmente más de 230.000 supervivientes de explosiones de minas terrestres.




