Sudeste Asiático, un vertedero tóxico del mundo industrializado
Grandes volúmenes de residuos tóxicos procedentes del mundo industrializado han encontrado abierto en los últimos años su camino de entrada a algunos países del sudeste asiático, según Greenpeace, que reclama medidas urgentes.
Kuala Lumpur.--- Grandes volúmenes de residuos tóxicos procedentes del mundo industrializado han encontrado abierto en los últimos años su camino de entrada a algunos países del sudeste asiático, según Greenpeace, que reclama medidas urgentes.Acido de plomo de baterías usadas, neumáticos viejos, componentes electrónicos, residuos hospitalarios y cenizas de plantas incineradoras, encubiertos como material de reciclaje, llegan a Camboya, Filipinas, Tailandia o Malasia para evitar el alto coste de almacenamiento en sus países origen.Por citar algunos ejemplos, en 1999 unas 2.700 toneladas de cenizas de plantas incineradoras contaminadas con mercurio fueron depositadas en Camboya por la firma taiwanesa Formosa Plastics Corporation y desde el 2002 más de 4.000 toneladas de baterías usadas de Nueva Zelanda han sido exportadas a Filipinas.En el 2003, una carga de 20 toneladas de residuos del Reino Unido fue abandonada por el importador en el puerto de Bangkok.A ello hay que añadir que entre el 2003 y 2004 unas 12.000 toneladas de basura tóxica, el equivalente a 580 contenedores de carga y guardada en barriles de óxido de cobre, se han importado ilegalmente a Malasia desde Taiwán, advirtió el grupo ecologista Greenpeace.De estos residuos aparecieron el pasado mes de junio 8.200 toneladas en la provincia malasia de Johor, mientras el Ministerio de Medioambiente sigue buscando las 5.096 toneladas restantes.El escándalo salió a la luz cuando las autoridades malasias se percataron, a principios de junio, que la licencia de importación proporcionada por la empresa malasia Synenviro era falsa.La Organización Nacional de Malayos Unidos (UMNO), el partido gobernante en Malasia, mostró su preocupación y pidió a la policía que investigue si alguna agencia del Gobierno está detrás de la importación de la basura tóxica."Se debe realizar una investigación tanto si concluye que se trata de un acto criminal como si descubre que es un caso de corrupción", dijo a los periodistas un representante de la rama juvenil de la UMNO.La empresa exportadora taiwanesa Hung-Yiu Technology of Environmental Protection, que reconoció haber transportado a Malasia 11.879 toneladas de basuras con altos niveles de metales pesados, ha clamado a través de su director general, T.K. Keng, que su compañía había sido víctima de un complot y que no sabía que la licencia era falsa.A raíz de este polémico caso, Greenpeace ha pedido urgentemente a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que implemente leyes internacionales sobre residuos tóxicos y ratifique la Enmienda de Prohibición de Basel.Esta enmienda es un acuerdo global que prohíbe la exportación de basuras peligrosas desde los países altamente industrializados a las naciones en vías de desarrollo.El Gobierno malasio, que junto al de Brunei son los únicos del sudeste asiático que han rubricado la enmienda, ha reiterado en las últimas semanas que se asegurará de que su país no se convertirá en el destino de la basura tóxica foránea."Malasia no es un terreno para arrojar basura industrial peligrosa de otros países y cualquier material encontrado debería ser enviado de vuelta al país de origen inmediatamente", dijo el ministro de Industria y Comercio I nacional, Rafidah Aziz.Por su parte, Francis de la Cruz, de la delegación de Greenpeace en la ASEAN, aseguró que "la existencia de una legislación débil en estos países es lo que alienta a los comerciantes internacionales de basura tóxica a utilizar el sudeste asiático como vertedero del mundo industrializado".Los ecologistas sostienen que con la ratificación de la Enmienda de Prohibición de Basel, la ambigûedad sobre la ilegalidad de estas mercancías sería eliminada y la responsabilidad recaería en las naciones exportadoras.




