Estudio destaca y alienta papel indígenas en conservación bosques
Los pueblos indígenas y otras comunidades que habitan los bosques tropicales del planeta contribuyen a veces tanto o más eficazmente que los gobiernos en la conservación de esos espacios naturales, según un estudio difundido en Ginebra.
Ginebra.--Los pueblos indígenas y otras comunidades que habitan los bosques tropicales del planeta contribuyen a veces tanto o más eficazmente que los gobiernos en la conservación de esos espacios naturales, según un estudio difundido en Ginebra.Pese a tan importante contribución, muy superior a la de los donantes extranjeros, esos pueblos no se benefician de ninguno de los incentivos financieros para el cumplimiento del Acuerdo Internacional de la Madera Tropical.El acuerdo está actualmente en fase de renegociación bajo los auspicios de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), y a tal fin se reunirán en esta ciudad suiza del 26 al 30 de julio delegados de cincuenta y nueve países.Firmado en 1983 y en vigor desde enero de 1997, el acuerdo ha sido suscrito por países tanto productores como consumidores, y su objetivo es lograr que las exportaciones de madera tropical provengan de fuentes en régimen de gestión sostenible gracias al establecimiento de un fondo especial de ayuda.La organización estadounidense Forest Trends, autora del informe, critica el hecho de que ecologistas, funcionarios gubernamentales o empleados de organizaciones no gubernamentales se olviden con frecuencia de unos aliados que pueden desempeñar un papel clave en los esfuerzos conservacionistas.Según el estudio, basado en las informaciones de científicos que trabajan en todos los continentes, las comunidades locales dedican mucho tiempo, esfuerzos y recursos financieros a la gestión y conservación forestal, lo que representa un valor anual que oscila entre 1.200 y 2.600 millones de dólares como mínimo.Eso equivale aproximadamente al presupuesto anual que los países en desarrollo gastan en zonas protegidas y dos o tres veces lo que los países ricos dedican a ayuda al desarrollo para la conservación de ese tipo de bosques."Las comunidades locales administran un mínimo de 370 millones de hectáreas de bosque en beneficio de la biodiversidad, y la superficie puede incluso llegar al doble", afirma Augusta Molnar, directora del programa de bosques tropicales de la ONG y coautora del estudio.La renegociación del Acuerdo Internacional sobre Madera Tropical se produce en un contexto en el que se ha duplicado el área total administrada por las comunidades locales, sean o no propietarias.Según "Forest Trends", los gobiernos nacionales reconocen actualmente los derechos de los pueblos indígenas y otras comunidades locales en al menos un 22 por ciento de los bosques situados en los países en desarrollo.Ese porcentaje podría duplicarse de aquí al año 2020 gracias a la descentralización por los gobiernos del control forestal, en parte presionados por los movimientos reivindicativos de los pueblos indígenas, explica la ONG, que critica, por otro lado, las barreras legales que impiden a esas comunidades beneficiarse de ese fenómeno para mejorar su nivel de vida.El informe señala que debería darse a los pueblos indígenas y a otras comunidades residentes en regiones con gran biodiversidad mayor protagonismo en la gestión y otorgárseles mayores derechos en la producción y venta de materias primas tropicales.Según el estudio, aun sin apoyo oficial, los pueblos indígenas de la Amazonía brasileira están tan capacitados para impedir la deforestación en las reservas que administran como los funcionarios gubernamentales que trabajan en los parques naturales próximos a sus territorios.Cuarenta millones de hectáreas de bosque mexicano, de ellas siete millones bajo el control de empresas forestales bien organizadas, y tres millones de hectáreas en Centroamérica son gestionadas por las comunidades locales.Algunas empresas madereras propiedad de esas comunidades invierten dos veces más en la conservación del hábitat que los gobiernos en las áreas protegidas adyacentes.Según Sara Scherr, economista agrícola y también coautora del informe, el apoyo a los esfuerzos conservacionistas de los pueblos indígenas y comunidades locales puede ayudar a proteger los ecosistemas y la biodiversidad por encima de barreras políticas.De ahí que el estudio recomiende que el nuevo Acuerdo Internacional sobre Madera Tropical reconozca explícitamente esas actividades conservacionistas y designe a las comunidades como recipientes potenciales de donaciones destinadas a fomentar la conservación y el comercio de productos forestales.




