Exposición alerta peligro de extinción de ranas en Latinoamérica
Unas 200 ranas vivas provenientes de diversas partes del mundo, incluida América Latina, podrán observarse en Nueva York en una exposición que alerta sobre el creciente peligro de extinción de estos anfibios.
Nueva York.--- Unas 200 ranas vivas provenientes de diversas partes del mundo, incluida América Latina, podrán observarse en Nueva York en una exposición que alerta sobre el creciente peligro de extinción de estos anfibios.La muestra, que estará abierta hasta octubre en el Museo de Historia Natural, reúne 24 especies de ranas de países como Argentina, Bolivia, Brasil, China, Colombia, México, Madagascar, Nicaragua, Paraguay, Surinam, EEUU, Uruguay, Venezuela y Vietnam.Las especies van desde la pequeñísima rana dorada de Madagascar, que sólo tiene dos centímetros de largo, hasta la enorme rana toro africana, del Africa Subsahariana, que puede medir hasta 20 centímetros de largo.Coloridos algunos, venenosos otros, los anfibios se exhiben en recreaciones de sus hábitats naturales, junto a textos explicativos sobre su biología, importancia para los ecosistemas y las amenazas que afrontan en el cambiante medioambiente global.De hecho, el propósito de la exposición gira en torno a la paradoja de que mientras la ciencia ha descubierto 900 especies desde 1985, estos anfibios están gradualmente desapareciendo de la faz de la Tierra.La extinción "en selvas tropicales y áreas remotas puede que se deba a una infección producida por un hongo, aunque continúan las investigaciones al respecto", dijo a EFE el biólogo colombiano Taran Grant, del departamento de Herpetología (dedicado al estudio de los reptiles) del museo.En general, agregó, las extinciones de especies se deben a modificaciones o destrucciones de sus hábitats naturales por la mano del hombre, incluidas la tala y quema de bosques, la contaminación del suelo o las fuentes de agua y el desarrollo urbano.En América Central -señala un panel explicativo de la muestra-, la llamada "ola de muerte" alcanzará pronto a las ranas doradas panameñas, y es por ello que se ha creado el Proyecto Rana Dorada, un esfuerzo colectivo internacional para prevenir su extinción.La pieza central de la exposición es un vivero construido alrededor de la raíz de un árbol tropical que alberga a 75 ranas venenosas de nueve especies distintas, entre ellas la azul, la fantasma y la brasileña.Halladas en Centro y Sudamérica, desde Nicaragua hasta el sur de Brasil, estas ranas venenosas viven en climas tropicales húmedos y son altamente tóxicas en su ambiente natural.Se estima que las secreciones de una rana venenosa dorada, que provienen de su alimentación -principalmente hormigas y arácnidos-, contienen el veneno suficiente como para matar a 20.000 ratones o 10 personas.Pero no hay que alarmarse: las ranas de esta exhibición, que fueron criadas en cautiverio en el departamento de Herpetología del Museo de Historia Natural, han sido alimentadas con una dieta libre de componentes venenosos, así que son inofensivas.Una rana venenosa puede vivir hasta 25 años en cautiverio, mientras que libres en la naturaleza viven un promedio de sólo cinco años, según Grant, que se especializó en ranas venenosas y ecología en su natal Colombia.Según los comisarios de la exposición, siempre se ha pensado que los animales más venenosos son las serpientes y las arañas, pero en realidad han resultado ser estas pequeñitas, coloridas y saltarinas ranitas de Colombia, Venezuela, Brasil y Ecuador.Uno de sus rasgos más interesantes son sus vibrantes colores, lo que las hace difícil de perder de vista, y de hecho muchas ranas venenosas presentan vivos colores para alertar que son peligrosas.La exhibición en el Museo de Historia Natural incluye además ejemplos de la rana verde de México; la rana mono de Argentina, Paraguay y Bolivia; y las ranas "musgo" de Vietnam, cuya particular piel, que simula musgo o liquen, es un camuflaje perfecto para protegerse de sus depredadores.




