Pocos países latinoamericanos ratifican Convención de Estocolmo
La Convención de Estocolmo, que tiene como objetivo librar al mundo de una serie de contaminantes orgánicos que perduran por décadas en el medio ambiente, entrará envigor el próximo lunes para los 59 países que la han ratificado, entre los que encuentran pocos latinoamericanos.
Ginebra.--- La Convención de Estocolmo, que tiene como objetivo librar al mundo de una serie de contaminantes orgánicos que perduran por décadas en el medio ambiente, entrará envigor el próximo lunes para los 59 países que la han ratificado, entre los que encuentran pocos latinoamericanos.Entre los ausentes destacan Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Perú y Venezuela.Por el contrario, México, Paraguay, Panamá y Uruguay, donde se celebrará la primera reunión de Estados parte en mayo de 2005, han ratificado ya el instrumento internacional.Portavoces del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dijeron hoy que se trata "del inicio de un ambicioso esfuerzo internacional" para erradicar contaminantes que, además de tardar décadas en desaparecer, se acumulan en los organismos vivientes provocando efectos tóxicos a largo plazo.El instrumento internacional incluye una serie de medidas para eliminar la producción, utilización y almacenamiento de ciertos productos químicos industriales (bifenoles policlorados), de pesticidas como el DDT, el clordano y el toxafeno, y de subproductos contaminantes como las dioxinas y los furanos.Durante las últimas décadas éstos y otros productos altamente tóxicos, liberados en el medio ambiente por las actividades humanas, han sido responsables de la muerte o enfermedades de seres humanos y animales.Según los especialistas, dichas sustancias son responsables de daños a los sistemas inmunitario, reproductivo y nervioso, además de estar estrechamente relacionadas con la aparición de cáncer y anomalías congénitas.La Convención no sólo prohíbe la utilización de los contaminantes, sino que promueve la eliminación de las reservas de pesticidas y productos químicos obsoletos que contienen las sustancias más dañinas.Los vertederos y barriles con residuos tóxicos de esos contaminantes, que datan desde inicios de los años cincuenta hasta finales setenta, "rebosan actualmente de productos químicos que se desintegran y se infiltran en los suelos envenenando el agua, la fauna y la flora salvajes, además de las poblaciones humanas", comentaron expertos del PNUMA.Al respecto, precisaron que los contaminantes liberados en una región del mundo pueden, por efecto de evaporación, ser transportados por el aire y alcanzar lugares alejados de su punto de partida.




