Acuerdan seguir políticas que disminuyan retardo mental de niños
Expertos gubernamentales de salud de 21 países acordaron en Lima seguir con las políticas sanitarias que disminuyan el retardo mental de los niños causado por el consumo de sal sin yodo para el 2005.
Lima.--- Expertos gubernamentales de salud de 21 países acordaron en Lima seguir con las políticas sanitarias que disminuyan el retardo mental de los niños causado por el consumo de sal sin yodo para el 2005. Durante la clausura de reunión regional de salud, se firmó el "Consenso de Lima" donde se decidió crear "coaliciones" en los diferentes países para "asegurar y promover" el consumo infantil del yodo en la sal. Dichas "coaliciones" deben sumar varios elementos de la sociedad civil para "contribuir al progreso permanente hacia el logro y sostenibilidad de nuestras metas". El director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe Nils Kastberg, dijo a EFE que "los gobiernos tienen la responsabilidad de monitorear a los empresarios que distribuyen la sal en sus países y certificar que incluya el yodo". La red mundial para la eliminación de la deficiencia de yodo señaló que el pasado año se protegió a 80 millones de recién nacidos en el mundo y que existen 41 millones de recién nacidos anualmente que no están protegidos, de los cuáles dos millones viven en América Latina. En los años ochenta la deficiencia del yodo era un problema de salud pública en 19 países de América Latina y gracias a los esfuerzos de los gobiernos y de la sociedad civil el problema está siendo revertido, aunque persiste en las comunidades andinas y amazónicas rurales. Por su parte, la ministra de Salud de Perú, Pilar Mazetti, dijo durante el cierre del evento regional que "es increíble que un problema absolutamente controlable dañe lo más rico de un ser humano que es su capacidad intelectual". Mazetti, neuróloga de profesión, se mostró optimista porque "el Consenso de Lima" es una muestra de acuerdo entre los diferentes gobiernos de América Latina. En el documento se dice que "el costo de la yodación (de la sal) es bajo y por tanto no se justifica una diferencia en el precio al consumidor mayor de 0.05 centavos de dólar por persona al año". Al respecto, Nils Kastberg dijo a EFE que "es obligación de los gobiernos y la sociedad civil difundir en las zonas rurales más alejadas los beneficios subyacentes de consumir sal con yodo". "Para tal fin se deben desarrollar campañas educativas en idiomas de los pueblos originarios y que contengan un lenguaje asequible".




