Campesinos de Cajamarca no creen en versiones militares
Un pequeño sombrero de su nieta de seis meses de edad, junto a su zapato de bebé que no superaba el tamaño de su mano empuñada, después de recibir el impacto de bala en su cabeza, es la imagen que aún no ha podido borrar Hector Mendoza, familiar de las cinco personas que murieron el 10 de abril durante un aparente error militar en Cajamarca, Tolima.
BOGOTÁ.---Un pequeño sombrero de su nieta de seis meses de edad, junto a su zapato de bebé que no superaba el tamaño de su mano empuñada, después de recibir el impacto de bala en su cabeza, es la imagen que aún no ha podido borrar Hector Mendoza, familiar de las cinco personas que murieron el 10 de abril durante un aparente error militar en Cajamarca, Tolima.!Justicia! ¿existe la justicia? se pregunta Hector Mendoza, al no creer en las versiones militares que aseguran que fuerza pública fue avisada de que bajaban cinco "miembros del Grupo armado Ilegal FARC y que por esa razón, y sin verificar, los hombres del ejército dispararon escudándose en la falta de visibilidad.Asegura que tampoco cree en las informaciones del gobierno, relacionadas con que las cinco víctimas fueron sacadas de su casa por miembros del Grupo Armado Ilegal FARC, para ponerlas de escudos humanos y así ponerle una trampa a los militares.Con una ruana que carga en su hombro se limpia las lágrimas y el sudor en la frente cada vez que responde las preguntas sobre los hechos, y recuerda, que jamás se le pasó por la mente que por cultivar y tener algunas "vaquitas" y marranos, que además, le permitieron sacar a sus hijos adelante, pagaría un costo tan alto, la muerte de su familia.Asegura ya no creer en las fuerzas militares, a pesar que resaltó el buen trato que le han dado después del suceso, y se cuestionó si en mi vereda ronda la imagen y la sonrisa de mi nieta, las palabras de ánimo de mis hijos; la presencia de hombres con uniformes similares, que aún no sé si son ley o asesinos, ¿valdría la pena seguir viviendo en ese lugar o recibir la indemnización, que aún no me han pagado y venir a Bogotá a luchar contra el hambre y el desprecio de los citadinos?




