Arbol australiano amenaza Amazonía brasileña, según ecologistas
La plantación de una especie de árbol originaria de Australia en miles de hectáreas de la Amazonía brasileña para su utilización por la industria papelera es una amenaza para la biodiversidad, según grupos ecologistas y científicos consultados por EFE.
Río de Janeiro.--- La plantación de una especie de árbol originaria de Australia en miles de hectáreas de la Amazonía brasileña para su utilización por la industria papelera es una amenaza para la biodiversidad, según grupos ecologistas y científicos consultados por EFE.Un grupo empresarial de capital suizo y canadiense, BrancoCel, está detrás de las extensas plantaciones realizadas en sabanas del estado de Roraima (norte)."Hay preocupación por el impacto ambiental de este desarrollo, cercano a poblaciones indígenas, que afecta las masas de agua", aseguró André Vasconcelos, portavoz del Consejo Indígena de Roraima, (CIR), una organización de comunidades nativas.BrancoCel tiene permiso oficial para cultivar hasta 70.000 hectáreas -hay 30.000 hectáreas ya en edad de cosecha- de la especie "acacia mangio".También prevé aprovechar enormes ventajas fiscales para construir en Boa Vista, capital de Roraima, una planta para producir celulosa."El gobierno va a suministrarle electricidad subsidiada por 20 años. El dinero del pueblo va a ser usado para financiar una empresa de capital internacional", dijo Vasconcelos.Los líderes indígenas piden "averiguar la legalidad del proyecto y su impacto en las comunidades".Roraima tiene 340.000 habitantes y grandes problemas sociales, económicos y ambientales. Dos tercios de su territorio de un cuarto de millón de kilómetros cuadrados son de selva amazónica, aunque la frontera agrícola y ganadera avanza rápidamente, junto con la pobreza y la criminalidad.El estado no tiene comunicación terrestre con el resto de Brasil, pero una carretera le da acceso al mar Caribe a través de Venezuela, de donde además recibe casi toda la electricidad que necesita.La papelera prevé exportar unas 120.000 toneladas de celulosa por año, con un valor de 100 millones de dólares, por Manaos, en el vecino estado de Amazonas, y por puertos de Venezuela.Los críticos temen el impacto medioambiental de la fábrica en construcción, debido al uso intensivo de cloro, sosa cáustica, agua y energía que requiere para producir.También argumentan que plantaciones extensivas de especies exóticas tienen fuerte impacto en ecosistemas frágiles, como las sabanas y selvas amazónicas.Monocultivos como la acacia, que absorbe enormes cantidades de agua, perjudican los mantos freáticos del suelo y alteran los ciclos hidrológicos, según científicos."Ahora empieza a descubrirse la gravedad del problema", afirmó Luiz Carlos Gomes, del Grupo de Trabajo Amazónico (GTA), que reúne a 43 organizaciones comunitarias.BrancoCel alega que está "reforestando" sabanas, que purificará el agua residual antes de devolverla al río, en cumplimiento de rígidas normas ambientales, y que además generará 6.000 empleos.El proyecto ha sido aprobado por las autoridades ambientales de Roraima, que lo califican como "la última oportunidad de desarrollar el estado".Pero los opositores advierten que no ha sido calculado su verdadero impacto ni el costo real de esos empleos no calificados."No dará resultado", aventuró el biólogo Niro Higuchi, del Instituto de Pesquisas de la Amazonía (INPA) del Ministerio de Ciencia y Tecnología y experto en manejo forestal."Esa especie nunca ha sido probada a gran escala. No se trata ni siquiera de un problema ambiental sino social y económico, con una inversión muy alta y de alto riesgo", aseguró.En Roraima, la acacia se suma a la ganadería y el cultivo de soja y arroz para extremar las presiones sobre la selva y las sabanas naturales, en un dudoso modelo de desarrollo."Es una incógnita", aseguró el biólogo Reinaldo Imbrosio, también del INPA."Es una densidad muy grande de una sola especie para un ambiente extremadamente frágil", explicó. En ese ecosistema hay identificadas entre 250 y 270 especies de vegetales que están siendo sustituidas por una sola."Probablemente tendrá impacto sobre el ciclo hidrológico", agregó Imbrosio, quien lleva 20 años investigando el Amazonas.Descrita como una "especie invasiva", la planta ha causado estragos en regiones de Africa y varias islas del Pacífico.Organizaciones como "Friends of The Earth International" y "World Rainforest Movement" advierten que los monocultivos de árboles no debe ser confundidos con "reforestación" o recuperación de bosques con especies nativas.En realidad son cultivos intensivos en el uso de tierras, pesticidas y fertilizantes químicos. Además desplazan pequeñas y medianas propiedades por lo que aumentan la presión sobre el precio de las tierras y sobre nuevas áreas vírgenes, argumentan.




