El Masters de la polémica
Pocas cosas parecen estar gustando a los jugadores de la Copa Masters de Houston, que reúne a los ocho mejores tenistas del año y cerrerá la temporada profesional.
Por Ignacio Naya (DPA) Houston (EEUU).--- Pocas cosas parecen estar gustando a los jugadores de la Copa Masters de Houston, que reúne a los ocho mejores tenistas del año y cerrerá la temporada profesional.La cancha de juego fue objeto de varias críticas, el club no parece reunir las comodidades que los jugadores hubieran deseado y el promotor del torneo, el carismático Jim McIngvale, molestó con su actitud a algunos de los tenistas no estadounidenses.Unicamente los jugadores locales, Andre Agassi y Andy Roddick, se han mantenido alejados de la polémica y han apoyado con sus declaraciones al dueño del torneo, con el que les une una relación de amistad.El punto álgido de la controversia se alcanzó el jueves, cuando el argentino David Nalbandian compareció ante la prensa muy enfadado tras su derrota frente a Agassi. En el choque que lo dejó fuera de las semifinales el sudamericano protestó mucho las decisiones de los jueces."Hay veces en las que hay que jugar más que tenis para ganar. Hay que luchar contra otras cosas", señaló el argentino, que llegó a llamar "cagón" al árbitro Enrique Molina tras cantar fuera por milímetros una pelota de set.Nalbandian se quejó amargamente de la actitud claramente partidista de McIngvale durante los encuentros en los que juegan los norteamericanos. "Creo que es una falta de respeto", espetó el rubio jugador, que no ocultó sus sospechas de ayudas externas para Agassi y Roddick. "Todos los jugadores lo piensan".A sus 33 años, Agassi parece vivir en una burbuja de serenidad y equilibrio, y siempre procura mantenerse lejos del ruido que hacen los jóvenes. Sin embargo, en esta ocasión no dudó en salir en defensa de su compatriota."McIngvale está haciendo mucho por el tenis. Está aportando muchos millones a nuestro deporte. Creo que si alguien debería apoyarle son precisamente los jugadores", dijo.El empresario norteamericano, que hizo su fortuna con la venta de muebles, invirtió 27 millones de dólares para llevar el Masters a Houston y no ocultó que los beneficios de que Agassi esté en las semifinales son mucho mayores que si el clasificado hubiese sido Nalbandian."Lo siento, soy emocional", se disculpó el empresario, muy respetado en la comunidad por sus obras de filantropía. "Pero desde el punto de vista del promotor, ¿saben cuánta publicidad va a generar este torneo los dos próximos días con Agassi en las semis? Nadie sabe quién gano el torneo de golf de Houston la pasada semana. La gente sólo dice: ´No fue Tiger´".Sin embargo, las quejas de los tenistas no se circunscriben unicamente al promotor. El suizo Roger Federer lamentó nada más llegar al torneo el pequeño tamaño de la cancha del "Estadio Galería del Mueble", que apenas tiene aforo para 8.000 personas.Además, el estado de la cancha, que posee el grado máximo de inclinación permitido por el reglamento, no gustó a nadie. De hecho, el torneo no está ofreciendo el nivel de juego que se espera de un certamen en el que reúnen los mejores jugadores del mundo. "La calidad del juego recuerda incluso a un torneo de World Series", se extraño José Perlas, uno de los capitanes de Copa Davis de España.Por primera vez en muchos años, la Copa Masters se juega al aire libre, algo que en principio favorece a los jugadores latinos. Sin embargo, tres de ellos ya se encuentran eliminados."Las condiciones del torneo no fueron las mejores, pero nos han dicho que tenemos que ser buenos", dijo con su habitual ironía el español Carlos Moyá, que junto a su compatriota Juan Carlos Ferrero fueron los primeros en quedar sin opciones de victoria.Todos ellos tendrán que acostumbrarse, porque la ATP firmó un compromiso de dos años con McIngvale, y la Copa Masters de tenis volverá a Houston, al menos, el año que viene.




