Aprobación Iniciativa Berlín es victoria para defensores cetáceos
Las organizaciones ecologistas y los países partidarios de reforzar la protección de los cetáceos obtuvieron en Berlín una clara victoria, cuando la Comisión Internacional de la Caza de la Ballena (IWC) aprobó la llamada "Iniciativa de Berlín".
Berlín.---- Las organizaciones ecologistas y los países partidarios de reforzar la protección de los cetáceos obtuvieron en Berlín una clara victoria, cuando la Comisión Internacional de la Caza de la Ballena (IWC) aprobó la llamada "Iniciativa de Berlín".Esa propuesta, impulsada por México, permitirá la creación en el seno de la IWC de un comité dedicado exclusivamente a políticas de conservación de los cetáceos, ámbito que hasta ahora sólo se abordaba de manera colateral -a través, por ejemplo, del comité científico- sin que existiera un órgano especial para ello.La IWC fue creada hace 55 años para regular la explotación de este recurso pesquero, aunque el preámbulo de su convenio fundacional se refiere también a su "uso sostenible", recordó el comisario mexicano Andrés Rozental, impulsor de la iniciativa, que se aprobó por 25 votos a favor y 20 en contra.En declaraciones a EFE, Rozental consideró esa proporción de "un éxito aplastante", si se tiene en cuenta la enconada división entre Japón, Noruega e Islandia a la cabeza del bando de los arponeros, por un lado, y los países conservacionistas, por otro.A juicio de Rozental, "no ha habido ni un solo argumento convincente" por parte de los arponeros.Agregó que "en la votación no ha habido ganadores y perdedores porque con esta decisión hemos ganado todos", pues "la IWC necesitaba actualizarse".El comisario español, Carlos Domínguez, explicó a EFE que "aparte de crear ese comité, del que la IWC estaba un poco huérfano, la Iniciativa de Berlín permitirá propiciar discusiones y puntos de encuentro entre los dos bandos".No es exagerado hablar de victoria, si se tiene en cuenta que la Iniciativa de Berlín contaba antes de la votación con el apoyo de 19 países, México aparte, y no estaba nada claro que pudiera prosperar.El ambiente de enfrentamiento se hizo patente desde el principio, tras el alegato conservacionista con el que la ministra alemana de Agricultura, Alimentación y Protección del Consumidor, la verde Renate Kûnast, inauguró la reunión en calidad de anfitriona.A su discurso siguió un intento de Japón, apoyado por Noruega e Islandia, de tachar del orden del día la votación sobre la Iniciativa de Berlín y otras relativas a santuarios de ballenas.En las filas de la delegación nipona -de 48 miembros, con diferencia la más numerosa de la asamblea- no reinó precisamente la resignación tras aprobarse la iniciativa, sino que surgieron amenazas de no cofinanciar el futuro comité conservacionista.En el largo debate que precedió a la votación, Japón argumentó que la IWC no es la institución competente para ocuparse de la protección de los cetáceos y consideró el comité como una "intromisión" de las organizaciones ecologistas.En el bando de los arponeros, además de los países citados, se encuentran varios Estados insulares caribeños y otros africanos que, según organizaciones ecologistas como Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), siguen a Japón a cambio de sustanciosas aportaciones en concepto de ayuda al desarrollo.Es el caso de Antigua y Barbuda, Dominica, las Islas Palau o las Islas Salomón. El comisario de estas últimas, Nelson Kile, acusó a los impulsores de la Iniciativa de Berlín de practicar "terrorismo económico" y tachó a las organizaciones ecologistas de "amenaza".Mientras el comisario anfitrión, el alemán Peter Bradhering, defendía la necesidad de reforzar la protección de las ballenas ante el aumento de la contaminación, las capturas accidentales en redes y el ruido provocado por el tráfico marítimo, los países arponeros afilaron sus argumentos en cuestiones formales.Rusia votó en contra tras opinar que la protección de los cetáceos ya está recogida en otros tratados internacionales, como la Convención sobre la Biodiversidad, y Dinamarca hizo lo mismo arguyendo dudas sobre la definición de las funciones y la administración del futuro comité.México, España y Alemania son algunos de los impulsores de otra controvertida resolución que se votará en la asamblea, una propuesta contra la llamada "caza con fines científicos", por la que Japón captura cada año unas 600 ballenas grandes, incluso en zonas protegidas, como las aguas de la Antártida.Japón también fracasó -por 26 votos en contra y 19 a favor- en su intento de introducir votaciones secretas en la asamblea, propuesta que presenta cada año.Parece que en esta ocasión tampoco logrará la mayoría necesaria para levantar la moratoria que prohíbe cazar ballenas con fines comerciales, vigente desde 1986, decisión que requeriría el voto de tres cuartas partes del pleno.




