De una exposición de orquídeas bellas, variadas y efímeras
Centenares de orquídeas, de los más diversos colores, formas, tamaños y ambientes, se exhiben desde hoy y durante el fin de semana en el jardín botánico "José Celestino Mutis", de la capital colombiana.
BOGOTA.-- Centenares de orquídeas, de los más diversos colores, formas, tamaños y ambientes, se exhiben desde hoy y durante el fin de semana en el jardín botánico "José Celestino Mutis", de la capital colombiana.La exposición reúne algunas de las 3.500 especies de orquídeas descubiertas en Colombia, que junto con Venezuela -país invitado a la exposición-, Panamá, Costa Rica, y Nueva Guinea, entre otras naciones del cinturón tropical del planeta, congregan a la mayoría de ellas.Tantas y tan variadas son las orquídeas en Colombia que se han publicado cinco tomos de la "Flora de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada", con decenas de reproducciones de los dibujos originales, que se guardan en el Real Jardín Botánico de Madrid.Son dibujos de quienes hace unos 200 años, entre 1783 y 1816, dirigidos por el arzobispo y botánico español José Celestino Mutis, fueron pintando, con todo detalle, una a una, cada flor que iban encontrando a lo largo y ancho de la Nueva Granada (actualmente los territorios de Colombia, Ecuador, Venezuela y Panamá).Fueron hechas por una generación de cerca de 40 granadinos que produjeron 6.840 iconografías de la flora nativa de esta zona del mundo, muchas de ellas de orquídeas.La flor nacional colombiana es, por su puesto, la orquídea "Cattleya Trianae", aunque la orquídea insignia de la exposición sea la "Masdevallia", que las hay fucsias, blancas o amarillas, según se trate de la "Masdevallia caudata" o de la "Masdevallia cardiobolvula", que acompañan en la exposición a la flor nacional de Venezuela, la "Cattleya Mossiae".Son plantas conocidas en el mundo científico como epífitas (que viven sobre otro vegetal sin alimentarse de él), humícolas (que crecen en la tierra), rupícolas o litófilas (que se crían en lasrocas) o acuáticas, y no parásitas, como muchos creen.Por su cantidad -se habla de unas 35.000 variedades naturales y vaya a saber uno cuantos híbridas- hablar de las orquídeas define muy poco, aunque las más bellas sobresalen y son generalmente las más conocidas.Prolíficas en ambientes templados y húmedos, se dan en todos los climas, hasta los 5.000 metros sobre el nivel del mar, en casi todo el mundo, aunque prefieren, por supuesto, el cálido clima del Trópico.Mujeres muy encopetadas, y no tanto, campesinas en las zonas cafetaleras colombianas, en donde abundan, cuidan con esmero el lugar en donde nace la flor, bien se trate de un árbol, de limo, una roca, o en la ribera de algún riachuelo ocasional.Difíciles de cultivar, lentas en su crecimiento y con una gran variedad de formas y tamaño -las hay de unos pocos milímetros, acaso tres o cuatro, hasta de 25 centímetros.Según diferentes fuentes, hay entre 20.000 y 35.000 especies y más de 100.000 híbridos.Con frecuencia se descubren nuevas especies y se considera como una de las familias más amplias del reino vegetal.Los expertos en esas plantas en ocasiones tratan de conservar como un verdadero secreto las zonas en donde se hayan nuevas especies para su protección, pero más para tener un disfrute personal de su belleza.Cuentan -mito o realidad-, que un gran interés por la colección de orquídeas que surgió en la Inglaterra del siglo XIX, llevó a que por ellas se pagaban, luego de un largo y arriesgado viaje en veleros azotados por tormentas, altas sumas de dinero.Era cuestión de estatus, de linaje, de símbolo de poder para quienes tenían, por entonces, la posibilidad de mantenerlas en invernaderos.En el Jardín Botánico se encuentran cerca de 500 especies de orquídeas, algunas de ellas amenazadas de extinción, que se cultivan "in vitro" para recuperarlas, en especial aquellas con un alto grado de vulnerabilidad.Esas flores, imitando las formas de sus polinizadores, por lo general insectos, según técnicos del Jardín Botánico, están amenazadas de extinción en muchas regiones -en otras han desaparecido- por el uso de químicos y la destrucción de su hábitat y el de los bichos.Para el ingeniero agrónomo Xavier Caballero, quien preside la delegación venezolana, su país cuenta con una amplia variedad de orquídeas, pero al contrario de lo que sucede con la rosas, los pompones, los claveles u otras flores comerciales, su cultivo para esos fines resulta mucho más complejo y por ello es muy limitado.En los tres días de la muestra se espera la visita de unas 25.000 personas.




