Japón presenta propuesta pero continúa rechazo países desarrollo
Las negociaciones para lograr un acuerdo que permita a los países pobres importar medicamentos baratos para hacer frente a emergencias sanitarias volvieron a encallar por culpa de las mutuas suspicacias de países con una poderosa industria farmacéutica, como EEUU, y los en vías de desarrollo.
GINEBRA.---Las negociaciones para lograr un acuerdo que permita a los países pobres importar medicamentos baratos para hacer frente a emergencias sanitarias volvieron a encallar por culpa de las mutuas suspicacias de países con una poderosa industria farmacéutica, como EEUU, y los en vías de desarrollo. Los países en desarrollo recibieron con frialdad una nueva propuesta presentada por Japón en el consejo de la Organización Mundial de Comercio y que establece una lista de enfermedades que se incluirían en el eventual acuerdo. Algunos diplomáticos latinoamericanos dijeron a EFE que la propuesta nipona es incluso peor que la europea por cuanto establece que la competencia de decidir la lista de enfermedades no corresponde a los expertos de la Organización Mundial de la Salud sino al consejo TRIPS de la OMC, que se ocupa de derechos de propiedad intelectual y comercio. Las veintidós enfermedades incluidas en la lista japonesa corresponden aproximadamente a las de la lista europea y van desde la fiebre amarilla, la peste, el cólera o la gripe hasta el tifus, las fiebres hemorrágicas, el paludismo, la tuberculosis y naturalmente el sida. Según Tokio, el consejo TRIPS tendría mandato para confirmar, si fuese necesario, la adición de cualquier otra enfermedad a esa lista y consultar a tal efecto, si lo considerara oportuno, los puntos de vista de "expertos externos". El problema fundamental, reiterado hoy por el representante adjunto para el Comercio Exterior de EEUU, Peter Allgeier, es la desconfianza existente por parte de la industria farmacéutica, que teme eventuales abusos por parte de algunos países en desarrollo si no se fija una lista que limite las enfermedades a las infecciosas. Los países en desarrollo se niegan, sin embargo, a aceptar cualquier texto que limite su soberanía a la hora de decidir qué es para ellos una emergencia sanitaria que justifique recurrir a una llamada "licencia obligatoria": es decir la fabricación o importación de un genérico a bajo precio sin respetar la patente original. Estados Unidos ha ofrecido no llevar ante el órgano de solución de disputas de la OMC a ningún país pobre que se salte una patente en el caso de sufrir una epidemia grave, y propuso a europeos y otros a comprometerse en el mismo sentido. Sin embargo, el grupo africano, encabezado por Marruecos, insistió en que no basta una simple moratoria como la propuesta por Washington sino que cualquier solución debe ser multilateral, legalmente vinculante y tener además carácter permanente. El representante surafricano también se negó a aceptar la idea de una lista de enfermedades y dijo que en lugar de perder el tiempo en discusiones que no llevan a ninguna parte e impiden concentrarse en otros temas de negociación claves, si el problema son las suspicacias de la industria farmacéutica, "hablemos directamente con ella". El representante surafricano aseguró que los países en desarrollo como el suyo no pretenden, como sospechan los laboratorios, socavar la propiedad intelectual, sino que es también en su interés protegerla, ni pretenden abusar de la "ambigûedad" de la declaración de Doha. Según explicó a EFE el presidente del grupo de trabajo que se ocupa del tema, el diplomático mexicano Eduardo Pérez Motta, en el fondo se trata de un problema de crear confianza entre la industria farmacéutica y los países en desarrollo, pero lo difícil es cómo. Este asunto, de enorme importancia humanitaria y simbólica para los países en desarrollo, debía haber quedado resuelto a finales del pasado diciembre, pero hay cada vez más observadores que dudan de si se habrá llegado a una solución antes de la reunión ministerial de Cancún, el próximo septiembre.




