Hable con elPrograma

Selecciona tu emisora

PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Un espinoso camino de la oveja Dolly a la niña Eva

El espinoso camino a la clonación humana por el cual se adentró la oveja Dolly dicen haberlo desbrozado los raelianos, secta que anunció el alumbramiento de Eva, una niña llamada, para bien o para mal, a hacer historia.

REDACCIÓN CENTRAL.---- El espinoso camino a la clonación humana por el cual se adentró la oveja Dolly dicen haberlo desbrozado los raelianos, secta que anunció el alumbramiento de Eva, una niña llamada, para bien o para mal, a hacer historia.
La palabra clon, proveniente del término griego con el que se designaba a los retoños, designa un individuo genéticamente idéntico a otro, del cual proviene por reproducción asexuada o, en los seres diferenciados sexualmente, por reproducción sin fecundación.
En la Naturaleza existen especies clónicas como los protozoos, organismos unicelulares que se reproducen por mitosis.
En el laboratorio, el proceso habitual se basa en extraer de una célula adulta el núcleo -el cual contiene el material genético- para introducirlo en un óvulo previamente enucleado.
Se obtiene así un embrión genéticamente idéntico al adulto del que se obtuvo la célula de partida y que se implanta en el útero de la madre portadora, en cuyo vientre se desarrollará el feto.
Este proceso, equivalente a la fabricación artificial de gemelos monocigóticos, dio lugar en 1997 a Dolly, primer mamífero clonado con éxito, la cual no solo "inauguró" un zoo de duplicados genéticos al que se sumaron luego cabras, vacas, cerdos, ratones, gallinas y gatos, sino que supuso una advertencia de que podía llegarse a lo ahora anunciado por la empresa Clonaid: la clonación humana.
Un posible logro -muchos científicos lo han puesto en duda- trufado de todo tipo de controversias morales y que de antemano llevó a países de todo el mundo a revisar sus leyes sobre bioética.
Dentro de las investigaciones sobre clonación humana se distinguen dos tipos según su finalidad: la reproductiva, cuyo objetivo sería crear personas idénticas, y la terapéutica, que se limita a la cría de embriones para, a partir de ellos, obtener células troncales con las que tratar enfermedades.
Las células troncales embrionarias poseen la peculiaridad de que pueden dar lugar a cualquiera de los doscientos tejidos del cuerpo humano, lo que promete revolucionar el campo de los trasplantes y el tratamiento de enfermedades como las de Alzheimer y Parkinson.
Sin embargo, la experimentación con esas células plantea problemas éticos, pues su extracción supone la muerte del embrión, por lo cual los antiabortistas consideran que equivale a la interrupción de un embarazo.
La mayoría de los científicos, en cambio, consideran que sólo se podría hablar de aborto si los embriones se extrajeran del útero de la madre, cosa que no ocurre, puesto que para este tipo de investigaciones se emplean embriones desechados en tratamientos de fertilización in vitro.
No obstante, lo ideal, según los expertos, sería la cría de embriones mediante la clonación de células de los propios pacientes, lo que eliminaría toda posibilidad de rechazo en el posterior tratamiento médico de éste.
Las células troncales embrionarias pluripotentes fueron aisladas por primera vez en 1998 por un equipo de la Universidad de Madison (Wisconsin, EEUU) dirigido por James Thompson.
Empleando estas técnicas, en noviembre de 2001 la empresa estadounidense Advanced Cell Technology (ACT) anunció que había conseguido clonar un embrión humano, aunque subrayó que su objetivo era exclusivamente terapéutico.
Por el contrario, la clonación reproductiva tiene el objetivo de reproducir seres humanos completos, viejo sueño de los defensores de la superioridad de unas razas sobre otras y de la eugenesia, como el médico nazi Joseph Mengele, autor de horrendos experimentos con gemelos prisioneros en el campo de concentración de Auschwitz.
En nuestros días, otros científicos siguen abogando por las virtudes de esa técnica, como Panos Zavos, en EEUU, y Severino Antinori, en Italia, que en 2001 anunciaron su intención de clonar un ser humano.
Empeño que ahora parece haberse gestado con éxito desde Canadá, país donde también se presentó el primer experimento de clonación humana, el 13 de octubre de 1993, a cargo de los estadounidenses Jerry Hall y Robert Stillman.
Sin embargo, y aunque el proceso técnico de clonación es harto sencillo, a los escrúpulos éticos y religiosos que pueden aducirse en su contra se suma le hecho de que los clones parecen abocados a graves problemas de salud, entre ellos el envejecimiento prematuro, según un informe científico británico.
En esta misma línea, en febrero pasado un equipo investigador japonés llamó la atención sobre la mayor frecuencia de abortos, deformidades, sobrepeso y muertes prematuras entre los animales clonados.
Y otros científicos, entre ellos el mismísimo Ian Wilmut, "padre" de Dolly -aquejada, por cierto, de artritis prematura-, han pedido cautela antes de utilizar la técnica de la clonación en tratamientos médicos en humanos.
Algo que Clonaid parece haber juzgado irrelevante.

Ahora en directo

ver programaciónver programas

Programas Recomendados

Síguenos en

 

Directo

  • Radio

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Noticias
Crónica 24/7

1x24: Radio Colombia

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir