Plan para rehabilitar las plantas contaminantes de Hoxha
El Gobierno de Albania se propone limpiar una planta química abandonada que se asienta sobre 20.000 toneladas de residuos tóxicos enterrados y que se ha convertido en el hogar de miles de albaneses.
Porto Romano (Albania).---- El Gobierno de Albania se propone limpiar una planta química abandonada que se asienta sobre 20.000 toneladas de residuos tóxicos enterrados y que se ha convertido en el hogar de miles de albaneses.Este objetivo forma parte de un proyecto del Gobierno para rehabilitar las zonas industriales que fueron el "orgullo" del régimen comunista. Un fuerte y penetrante olor siente al acceder al terreno de la planta química de Porto Romano, a sólo 7 kilómetros del principal puerto de Albania, Durres, cerrada por insolvente y contaminante cuando el país inició la senda de la economía de mercado."Esto fue dejado aquí a la merced de Dios. Una cerilla encendida podría causar una enorme nube tóxica", declaró a EFE Ilir Qesja, jefe de la agencia regional para la protección del medioambiente.De esa planta queda hoy apenas un esqueleto de hormigón, en una amplia y desoladora superficie sobre la que los niños juegan al fútbol y algunas vacas sueltas procuran encontrar algo que comer.Sus terrenos contaminados albergan una barriada de miseria, en la que malviven 5.000 personas llegadas del gélido norte de Albania en busca de un clima más benigno y de un futuro mejor.Según Qesja, unas 20.000 toneladas de residuos tóxicos se encuentran enterrados a poca profundidad, y 500 toneladas de antiguos productos de la fábrica permanecen almacenados en un depósito.El ecologista dijo desconocer con exactitud la dimensión de la superficie contaminada porque se trata de sustancias solubles. "Si tomamos en cuenta que el mar está aquí al lado, el daño es catastrófico", advierte.La planta de Porto Romano será una de las que se beneficiarán el año que viene del programa de rehabilitación del Ministerio del Medioambiente albanés en cooperación con el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), que ha asegurado un fondo de 1,5 millones de dólares.Las otras dos zonas industriales de alto riesgo contaminante son la planta de producción de fosfatos en Fier y la fábrica de sosa cáustica en Vlora, en el centro y suroeste de Albania, respectivamente, informó el ministro del Medioambiente, Lufter Xheveli.Unos 250.000 dólares serán destinados a Porto Romano, donde la contaminación de las aguas subterráneas, plantas de cultivo y del aire representa un serio peligro para la salud de sus habitantes.Durante más de 20 años, la planta producía abonos químicos para la agricultura y sustancias para la elaboración de curtidos, hasta que llegó el momento de su cierre, en 1990.A lo largo del último decenio, la superficie de la planta se ha ido transformando en una barriada poblada por gente que abandonó las montañas norteñas para buscar una vida mejor cerca de la costa.Los pobladores que tomaron la iniciativa de establecerse en la zona fueron atrayendo a otros, a los que vendían sus chabolas para construirse casas mejores.Muchos robaron los ladrillos contaminados de la planta, que redujeron a un esqueleto de hormigón, para levantar las paredes de sus propios hogares."En las paredes de mi casa han aparecido ya manchas amarillas", dice a EFE Adrian Ahmeti, de 32 años, de tez pálida y arrugada."Rogamos a Dios que no llueva para que no se formen charcos de agua amarilla", añade.Según el médico del centro sanitario local, Behar Musatbelliu, el peor destino está reservado para las 14 familias alojadas en los antiguos almacenes de la empresa."El veneno que están consumiendo gradualmente hará efecto al cabo de pocos años y entonces se manifestarán la leucemia, el cáncer de hígado, mutaciones genéticas e infecciones de la piel", afirmó.Pero la mayor preocupación de los residentes de Porto Romano es cómo ganarse la vida, no la contaminación. "De momento, nadie ha muerto", se consuelan.Casi todos están sin empleo y la mayoría vive del trabajo ocasional en la construcción en Durres.Sabrije, una habitante del lugar, compara la planta con los terribles campos de trabajo forzado de la dictadura del comunista Enver Hoxha.Dice que lleva siete años viviendo allí y que su hermano la ha visitado sólo una vez "por temor a esta peste", mientras sus hijos siguen solteros porque no logran encontrar chicas dispuestas a vivir en Porto Romano.




