La fatalidad sigue golpeando al deporte colombiano
El asesinato del ex ciclista colombiano Marcos Wilches en Facatativá se sumó a la ya larga lista de deportistas de diferentes disciplinas, que han perdido la vida víctimas de la violencia, en un país que paradógicamente ha encontrado en el deporte algo de solaz.
BOGOTA.--- El asesinato del ex ciclista colombiano Marcos Wilches en Facatativá se sumó a la ya larga lista de deportistas de diferentes disciplinas, que han perdido la vida víctimas de la violencia, en un país que paradógicamente ha encontrado en el deporte algo de solaz.El fútbol y el ciclismo son los deportes que más han sido golpeados por los asesinatos, aunque algunos de ellos tienen que ver con el hecho de que los deportistas han querido escoger el camino de los dineros fáciles con los riesgos que eso conlleva.Uno de los asesinatos más recordados, que llenó de bronca a todo el país, fue el del defensa de la selección colombiana de fútbol, Andrés Escobar, de 27 años, quien recibió varios impactos de bala el 2 de julio de 1994 en Medellín, su ciudad natal, tras la eliminación de Colombia del Mundial de Estados Unidos, en el que Escobar marcó un autogol.Un año antes de la muerte de Escobar, había sido asesinado el también futbolista Omar Cañas, de 23 años, el 3 de febrero de 1993, cuando fue encontrado baleado por sicarios que lo dejaron maniatado dentro de un baúl de un auto.Cañas había jugado en Atlético Nacional y en la selección colombiana que participó en los Olímpicos de Barcelona de 1992.A estos futbolistas se suma además la muerte de Luis Albeiro Valencia, de 31 años, el 22 de junio de 1991. Valencia había jugado en el deportes Quindío.De igual manera se reseña la muerte del también futbolista Arley Rodríguez Bedoya de 19 años, el 8 de julio de 1995.El que fuera jugador del Medellín fue baleado en el interior de un centro médico de esa ciudad, según se informó, por miembros de una banda callejera.Colombia recuerda de manera especial también el asesinato del campeón mundial de patinaje de carreras, Guillermo León Botero, de 21 años, quien murió el primero de diciembre de 1994 víctima de desconocidos que le dispararon cuando se encontraba en el centro de Medellín.Botero había sido campeón mundial en la prueba australiana en 1991 y subcampeón mundial en 1.500 y 3.000 metros en 1988.En cuanto al ciclismo se refiere, el 22 de abril de 1992 fue asesinado por sicarios el campeón del Tour de L´Avenir y doble campeón de la Vuelta a Colombia, Alfonso Flórez Ortiz, en inmediaciones del velódromo Atanasio Girardot de Medellín.Flórez Ortiz recibió tres impactos de bala que le mataron de forma instantánea.El 30 de abril de 1995 fue asesinado también el ciclista José Vicente Díaz, de 30 años, quien había sido campeón de la Vuelta al Táchira en 1986.Díaz murió a causa de un balazo que le propinaron desconocidos cuando se desplazaba por una importante avenida de Bogotá.Del mismo deporte se suma Gonzalo Marín, quien fue asesinado el 24 de abril de 1990, a los 40 años, en Medellín.Especial recuerdo tiene también el asesinato del campeón mundial de boxeo del peso mosca de la Organización Mundial de Boxeo, en 1989 y 1991, Elvis Alvarez, quien fue baleado en Medellín el 16 de julio de 1995, según se informó entonces, por una venganza.Los hechos ocurrieron cuando Alvarez observaba un desfile con motivo de la festividad religiosa de la Virgen del Carmen, y recibió siete impactos de pistola, tres de ellos en el rostro.Dentro de los casos más recientes está el del también campeón nación de boxeo Efrén Granado, el pasado 2 de febrero, cuando se entrenaba para participar en los Juegos de Odesur.Granados, de 18 años, fue asaltado y asesinado por unos delincuentes, mientras viajaba en su bicicleta por las calles de Cali.Según la policía, Granados fue asaltado por varios hombres que intentaron robarle la bicicleta y en el forcejeo fue herido mortalmente de varios disparos.Y hoy, Colombia lamenta el asesinato del ex ciclista Marcos Wilches, a manos de desconocidos que intentaron robarlo y quienes le propinaron un impacto de bala en la cabeza.La mayoría de los crímenes hasta ahora cometidos permanecen en la impunidad.




