Putin gana la mano al terrorismo con operación de rescate rehenes
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ganó al extremismo chechén su apuesta del todo o nada al ordenar el asalto para liberar a los rehenes, que el Kremlin planteó desde el primer momento como parte de la lucha antiterrorista internacional.
Moscú.--- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ganó al extremismo chechén su apuesta del todo o nada al ordenar el asalto para liberar a los rehenes, que el Kremlin planteó desde el primer momento como parte de la lucha antiterrorista internacional.La infernal toma de centenares de rehenes por un comando suicida chechén en un teatro moscovita supuso el mayor reto en los casi tres años de gestión de Putin, del que salió airoso al evitar la acción de sus fuerzas de seguridad una hecatombe en el corazón de Rusia.Pero ni la liberación de más de 700 rehenes, ensombrecida por la muerte de casi un centenar, ni la eliminación de los extremistas decididos a inmolarse resuelve un gran problema de Rusia: Chechenia.El éxito de hoy se convirtió en la víspera del "día después" y, al margen de la tan natural euforia, analistas reclamaron enseguida respuestas sobre el camino que ha de seguir el país tras superar las 58 interminables horas de uno de sus más angustiosos dramas."Putin tiene que hablar y decir lo que piensa, pero no de la operación de rescate, sino sobre adónde va y cómo vivirá a partir de ahora Rusia, si es que quiere ser presidente de un Estado, y no de un país en estado crítico", dijo la emisora de radio "Eco de Moscú".La crisis de los rehenes, comparada con los terribles atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, puso a Putin en el filo de la navaja, al tener que escoger entre una masacre o la rendición ante la demanda terrorista de poner fin a la guerra chechena."El primer objetivo es liberar a los rehenes con las mayores garantías para su seguridad", proclamó el presidente tras conocerse que medio centenar de "kamikazes" armados hasta los dientes habían tomado y minado el teatro y amenazaban con ejecutar rehenes.Sin claudicar ante los terroristas, Putin frenó el deseo de los "halcones" rusos de asaltar inmediatamente el teatro y ordenó dar largas lo máximo posible a las negociaciones con el comando chechén mientras los servicios secretos preparaban la operación de rescate.La fulminante acción de unidades especiales, que sorprendió a los separatistas, y la liberación de cientos de rehenes dieron pie a políticos y medios de prensa para aprobar la orden de ataque."La decisión fue correcta y oportuna. En caso de que el edificio resultara dinamitado (por los rebeldes), podían morir hasta mil personas, entre rehenes y atacantes", dijo el viceministro del Interior Vladímir Vasiliev, miembro del "gabinete de crisis".Los primeros anuncios de un "desenlace feliz" dieron paso a una avalancha de felicitaciones a Putin y sus fuerzas de seguridad por parte de políticos, comentaristas y rehenes sobrevivientes por la "brillante", "ejemplar" y "perfecta" operación de rescate.Pero quedó muda la voz de los familiares de los rehenes muertos en el asalto y después, cuyo número fue creciendo de diez iniciales a 30, 67 y hasta más de 90.Al tiempo, creció la sospecha de que muchos, debilitados por el cautiverio, han sido víctimas de un eventual efecto colateral nefasto del gas paralizante empleado en el asalto."Se desconoce el destino de unos 300 rehenes ingresados en los hospitales", señaló el diario digital Grani.Ru al revelar que se prohibió a los médicos suministrar a la prensa dato alguno sobre el estado de los enfermos.Acabada la pesadilla, los recelos surgen sobre la forma en que Putin utilizará el éxito que se apuntó tras el desafío terrorista para el futuro de Rusia y el destino del conflicto de Chechenia, con 100.000 víctimas sólo en esta última guerra, que dura tres años."Este acto terrorista puede frustrar los primeros y tímidos pasos hacia las negociaciones para poner fin a la contienda", dejó ver sus temores el Comité Nacional Contra la Guerra en Chechenia, integrado por conocidos políticos y activistas de los derechos humanos rusos.Grani.Ru añadió que, "aunque hemos castigado a los terroristas, no expiamos nuestra propia culpa ni pedimos responsabilidades al poder por el cúmulo de penas, odio y muertes llamado Chechenia", en alusión a la indiferencia social ante este drama.Los sectores liberales temen que los centenares de vidas salvadas permitirán a Putin erigirse en paladín de la lucha antiterrorista y hacer ver al mundo que la guerra de Chechenia está desprovista de los aspectos políticos que le reconocían en muchos países, como Alemania, Francia o hasta ahora Estados Unidos.




