Los tigres de Sumatra, condenados a morir en unos diez años
Los tigres de Sumatra, de los que quedan apenas medio millar en las selvas indonesias, consideradas la "Amazonía de Asia", se extinguirán en unos diez años debido a la caza furtiva y a la tala ilegal, según los expertos.
TAKARTA.--- Los tigres de Sumatra, de los que quedan apenas medio millar en las selvas indonesias, consideradas la "Amazonía de Asia", se extinguirán en unos diez años debido a la caza furtiva y a la tala ilegal, según los expertos.La alerta se ha hecho pública tras la celebración hace algunos días de una conferencia en Yakarta, la capital indonesia, en la que se puso de manifiesto que 33 tigres de Sumatra son sacrificados al año por la acción de los cazadores furtivos.Según las últimas estimaciones, este animal desaparecerá en siete u doce años, cuando en un estudio anterior realizado por conservacionistas se señaló que esta especie disponía de quince años de vida por delante.Para Adi Susmianto, del Ministerio de Bosques de Indonesia, si no se logra disminuir la actual tendencia de mortalidad, los humanos sólo podrán disfrutar de la presencia de esta subespecie de felino en los zoológicos y en los documentales televisivos.Susmianto insistió en la amenaza que representa para el mamífero el mercado negro que opera en la mayoría de los países asiáticos, que surte de dientes y otras partes del tigre a una clientela convencida de sus supuestas propiedades curativas.Además, parte de la sociedad indonesia se ha convertido en uno de los más implacables enemigos del tigre, cuya piel adorna los hogares de la clase acaudalada como una garantía de distinción.Según explicó a EFE Chayrul Saleh, de la sección indonesia del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), una piel vendida en el mercado negro puede alcanzar casi 900 dólares, precio que asciende a los 2.800 dólares si se trata de una pieza disecada.Según el WWF, otro factor que empaña las posibilidades de supervivencia del tigre es la tala ilegal que está destruyendo las vastas junglas de la isla de Sumatra, y con ello su hábitat natural.La tala ilegal también está reduciendo la presencia de ciervos, jabalíes y otros animales que constituyen el alimento fundamental del tigre de Sumatra, un prodigio físico que puede recorrer hasta 20 millas en una noche en busca de comida.Ante lo que se asemeja a la crónica de una muerte anunciada, WWF-Indonesia prosigue una batalla contra reloj a través del denominado "Proyecto Tigre" establecido en el Parque Nacional de Bukit Tigapuluh, en la provincia de Riau.Con este plan se intenta frenar las redes de furtivos, muy activas pese a que su actividad se castiga con penas de hasta cinco años de cárcel y multas de 12.000 dólares.Pero las patrullas, que se dedican a batir el área y desmantelar las trampas colocadas por los cazadores, no son suficientes para evitar la agonía de un animal que hace 20 años alcanzaba el millar de ejemplares en la más exuberante de las islas de Indonesia.Para Saleh, la situación es casi irreversible por la actitud de los funcionarios locales que aceptan los sobornos de los contrabandistas para "hacer la vista gorda" y engrosar sus reducidos salarios.Un procedimiento acorde con el tejido de corrupción que envuelve al Gobierno y que ha convertido a Indonesia, que cuenta con el mayor numero de especies de mamíferos del mundo, en el país con más animales listados en peligro de extinción.Así, y si no se pone remedio, este felino desaparecerá de la faz de la tierra junto a otras especies de Indonesia como el orangután salvaje, el elefante asiático y el rinoceronte de Sumatra, en un proceso de consecuencias irreparables para toda la humanidad.




