Latinos de EEUU ven con reservas libre comercio con A.Latina
Los países latinoamericanosque intentan lograr un tratado de libre comercio con EstadosUnidos se encuentran con un obstáculo inesperado: la comunidadhispana en este país, con quienes paradójicamente compartenraíces lingüísticas y culturales.
WASHINGTON.--- Los países latinoamericanosque intentan lograr un tratado de libre comercio con EstadosUnidos se encuentran con un obstáculo inesperado: la comunidadhispana en este país, con quienes paradójicamente compartenraíces lingüísticas y culturales.De los 18 legisladores del Congreso que forman parte delConcilio Hispano (el grupo legislativo que defiende losintereses de los latinos en Estados Unidos), todos se opusierona una ley que otorga al presidente de Estados Unidos autoridadpara negociar acuerdos de libre comercio con escasa intervencióndel Congreso, la llamada ´vía rápida´.La ley resultó aprobada por un estrecho margen a fines dejulio.La razón de esta oposición por parte de los hispanosestadounidenses sería un desacuerdo con la forma en que soncerrados los tratados de libre comercio a través de la víarápida. "Nosotros estamos a favor del libre comercio", dice LisaNavarrete, la portavoz del Consejo Nacional de La Raza, una delas organizaciones de hispanos de mayor peso en Washington,"pero procuramos asegurar que los derechos de los trabajadoreslocales sean salvaguardados".La falta de suficientes garantías laborales es precisamenteuno de los argumentos que utilizaron los congresistasdemócratas para oponerse al proyecto de ´vía rápida´, por laque la Casa Blanca negociaría tratados de libre comercio sinque éstos puedan ser posteriormente modificados por loslegisladores.Sin embargo, los tratados tendrán que ser aprobados orechazados en el Congreso y, en una votación estrecha, laopinión de las organizaciones latinas --y sus legisladores--podría tener mucho peso.El temor de los negociadores latinoamericanos es que, paraconseguir un mejor acceso a productos sensibles como el acero,los textiles y los bienes agrícolas, tendrán que hacerconcesiones sobre derechos laborales y de medio ambiente queresulten demasiado costosas.Ese problema sería mayor si los demócratas obtienen unamayoría en la cámara de representantes, en las elecciones que serealizarán en noviembre. Con varios distritos de resultadoincierto, el poder latino puede aumentar."Estas elecciones serán la primera prueba para ver si loscongresistas están prestando atención a su nuevo electoradolatino", advierte Marisa Derneo, de la la Defensa de los FondosEducacionales Mexicano-Americano.Las dudas de los latinos estadounidenses sobre la víarápida podría complicar la aprobación de una zona de librecomercio en las Americas antes del 2005, el ambicioso proyectohemisférico que impulsa George W. Bush."En la comunidad hispana no existe un grupo de interés queapoye el libre comercio, aún si eso favoreciera a las mismasaldeas que los inmigrantes dejaron atrás", dijo Larry Birns,del Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA), un grupo deestudios.Los hispanos, dice Birns, al igual que los demócratas y lossindicalistas estadounidense, están a favor de "lo que ellosllaman un comercio justo, y no uno libre".Esa postura coincide con las crecientes señales deinfluencia y organización de los latinos asentados en EstadosUnidos.Un informe patrocinado por 35 organizaciones latinas,publicado esta semana, evaluó la historia de la votación decada uno de los 535 congresistas del Capitolio en asuntos queiban desde el acceso igualitario a la educación hasta unincremento en el gasto social que favorece a los hispanos.Según el informe, los congresistas demócratas fueron losque más votaron a favor de los intereses latinos.Dentro de las filas republicanas hubo dos senadores y 54miembros de la Cámara de Representantes que nunca votaron afavor de una legislación que favoreciera a los hispanos."Hay muchos en el Congreso que están quedando rezagados a lahora de de asegurar que las políticas de nuestro país reflejenlos cambios demográficos que han ocurrido en las últimas dosdécadas", advirtió Manuel Mirabal, que preside la AgendaNacional Hispana de Liderazgo, la organización paraguas querealizó el recuento.Sin embargo, Mirabal asegura que su organización ya recibellamadas de congresistas que indagan su postura sobre proyectoslegislativos.Aunque el último informe sobre el historial de votación noalcanzó a cubrir el debate sobre la ´vía rápida´, Mirabal dice:"Mi sensación, al hablar con los miembros de nuestraasociación, es que nosotros sugeriremos un voto negativo".Esto es una mala señal para los países latinoamericanos queconfían en que la comunidad hispana en Estados Unidos apoyaríauna mayor apertura comercial con sus hermanos del sur, comosucedió a mediados de los 90 cuando México logró sellar unacuerdo comercial histórico con Estados Unidos.NUEVO PODEREl nuevo poder latino está en los números. El Censoestadounidense del 2000 estableció que había 35 millones dehispanos en Estados Unidos, lo que les coloca como primeraminoría, por encima de los habitantes de raza negra. También esel grupo demográfico que más crece.Además, los latinos ya no se concentran en Texas,California, Illinois y Nueva York, sino que su número aumentaen urbes donde históricamente su presencia ha sido escasa, comoRaleigh (Carolina del Norte), Portland (Oregón) y WashingtonD.C, la capital."Los hispanos no solamente serán una importante voz de laminoría, sino la única voz de la minoría en esas localidades",dice Birns.Eso obligará a un creciente número de congresistas a teneren cuenta la opinión de los grupos hispanos a la hora dedecidir su voto, lo que, a la larga, podría complicar lasaspiraciones de los países latinoamericanos que buscan tratadosde libre comercio con Estados Unidos.Un diplomático latinoamericano, que pidió el anonimato,cree que en poco tiempo más la lista del grupo Agenda Nacionaltendrá el mismo peso político que otras patrocinadas por lossindicatos y los grupos conservadores.La Agenda Nacional publica la votación de cada miembro delCongreso en temas que interesa la comunidad latina. Mientrasmayor el porcentaje, más se alinea el legislador con AgendaNacional. Por ejemplo, la senadora demócrata Hillary Clintonvotó un 91 por ciento de los proyectos favorablemente a lapostura de Agenda Nacional. En cambio, Jesse Helms lo hizo ceropor ciento de las veces."El hecho de que hagan esta lista es un primer pasoimportante", dijo el diplomático. Los legisladores hispanos,agrega, son "un hueso muy, muy duro de roer".De todas formas, la opinión de la comunidad latina no estotalmente contraria al libre comercio. Al Zapanta, elpresidente de la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, unaorganización que patrocina Agenda Nacional, dice que hay cadavez más "tracción a favor del libre comerico" en la comunidadempresarial hispana.Si no se logra un consenso sobre el tema del librecomercio, es posible que Agenda Nacional se abstenga a opinar,dice Navarrete, del Consejo de la Raza, aunque Latinoamérica detodas formas echaría de menos el poder que tendría su lobby,algo que ayudó a México a superar los escollos legislativospara sellar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte



