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Grupos religiosos demandan desarrollo de ética en biotecnología

La industria biotecnológica, que movió más de 16.000 millones de dólares en 2001, se ha topado con la iglesia, más exactamente con las principales confesiones del mundo, a la hora de desarrollar la clonación o el uso de células "madre".

TORONTO.--- La industria biotecnológica, que movió más de 16.000 millones de dólares en 2001, se ha topado con la iglesia, más exactamente con las principales confesiones del mundo, a la hora de desarrollar la clonación o el uso de células "madre".
El debate tuvo lugar en Bio-2002, la mayor conferencia de biotecnología celebrada hasta ahora y en la que se han dado cita más de 14.000 delegados.
La Iglesia Católica ha advertido sobre los peligros de una industria biotecnológica "carente de ética", como la catalogó en 2001 el Papa Juan Pablo II en su carta apostólica "Novo Millennio Ineuente".
La Iglesia Católica ha diferenciado claramente entre la investigación genética que conduce a desarrollar nuevas semillas modificadas de alimentos y la que implica el uso de células "madre" o de embriones.
De esta forma, el Vaticano se ha pronunciado en contra de la investigación con embriones aunque se ha mostrado en favor del uso de la biotecnología para la lucha, por ejemplo, contra el hambre en el mundo.
El descubrimiento de las células "madre" embrionarias en 1998, con su capacidad potencial para dar lugar a cualquier tipo de tejido humano, abrió las puertas a un sector médico prometedor tanto desde el punto de vista científico como económico.
Esa capacidad podría revolucionar los trasplantes y las enfermedades como las de Alzheimer, Parkinson y otras de tipo neurodegenerativo, así como la diabetes o incluso el cáncer.
El problema es que la mayoría de las células "madre" para investigación provienen de embriones humanos, lo que ha provocado la oposición de grupos "pro vida" que rechazan la experimentación.
En Estados Unidos, la dicotomía entre las posturas representadas por el influyente sector biotecnológico y los grupos conservadores del protestantismo -la base religiosa del presidente, George W. Bush- simbolizan los extremos del debate.
El reverendo Robert Edgar, secretario general del Consejo Nacional de Iglesias de Estados Unidos -que agrupa a uno 50 millones de protestantes-, se mostró hoy, martes, abierto en la conferencia de Toronto a entablar un diálogo con la industria biotecnológica.
El reverendo se refirió a la necesidad de adoptar una postura pragmática y plantear una estrategia más amplia de la actual para enfrentarse a los próximos 100 años, que consideró como "los más importantes de la historia de la humanidad".
Para entonces, la población mundial superará los 12.000 millones de personas, una cantidad que algunos consideran el límite que la Tierra puede sostener.
El pragmatismo de Edgar, considerado progresista en comparación con otros grupos protestantes de Estados Unidos, es similar al que en 2001 adoptó Bush -un protestante de ideas conservadoras- a la hora de aprobar las medidas sobre investigación con células "madre".
Bush, opuesto radicalmente al aborto y contrario a la clonación de seres humanos, aprobó en agosto pasado la investigación con células "madre" embrionarias, aunque limitada a las células que habían sido extraídas con anterioridad de embriones descartados en las clínicas de fertilización "in vitro".
Otro aspecto del debate lo representan grupos ecologistas como Greenpeace, opuestos a la introducción de organismos genéticamente modificados (alimentos transgénicos) en el medio ambiente.
Holly Panfound, portavoz del grupo, explicó a EFE que aunque Greenpeace no se ocupa de asuntos con células "madre" o clonación, la organización sí se ha opuesto a la creación de patentes de animales, tal y como han empezado a hacer algunas empresas.

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